Un relevamiento de la Fundación Tejido Urbano expuso la extensión y la diversidad del déficit habitacional en las villas y barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires. El estudio, construido con datos del Censo 2022 y la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, abarcó 15 conjuntos que reúnen el 98% de los hogares de ese universo, cerca de 200.000 habitantes. De los 56.667 hogares analizados, el 89% presenta al menos un problema de vivienda, servicios, hacinamiento o regularidad dominial.
La calidad material constituye una parte relevante, pero no explica por sí sola el cuadro. El 62% reside en construcciones consideradas deficitarias, el 5,5% padece hacinamiento crítico —más de tres personas por cuarto— y otro 23,4% enfrenta hacinamiento moderado. El informe identificó además 9.834 hogares, equivalentes al 19% del total, que necesitan una vivienda adicional: 5.366 ocupan unidades irrecuperables, 2.435 están hacinados y 1.088 comparten casa con otro hogar.
Los servicios presentan una cobertura formalmente alta que oculta conexiones precarias. El agua de red llega al 88,3% y las cloacas al 95,1%, aunque una parte significativa de esos accesos carece de regularidad y no garantiza la misma calidad o seguridad. La brecha más marcada aparece en la energía para cocinar: el 79,2% no dispone de gas de red ni electricidad con ese fin y depende principalmente de garrafas.
El grupo más numeroso no requiere necesariamente una casa nueva, sino mejorar o regularizar la que ya ocupa. Son 33.956 familias, entre ellas 25.050 que viven en unidades sin deficiencias materiales pero no tienen seguridad jurídica sobre la tenencia. Otras 8.906 combinan esa fragilidad dominial con problemas edilicios o de servicios. A ese panorama se agregan 6.681 hogares inquilinos que no presentan los déficits anteriores, pero tampoco pueden acceder a la propiedad.
La desigualdad habitacional se conecta con la de ingresos. El 79% de los hogares de estos barrios se encuentra por debajo de la canasta total de gastos, frente al 21% del promedio porteño, y más de la mitad de las familias hacinadas percibe menos de 886.000 pesos mensuales. Aunque estos barrios representan apenas el 4% de los hogares de la Ciudad, concentran el 54% de las necesidades de mejoramiento de viviendas recuperables y el 37% de los casos con falta de servicios básicos o seguridad en la tenencia.
El diagnóstico también evita tratar a todos los barrios como un bloque uniforme. Los cinco de mayor población reúnen el 75% de sus habitantes, pero la Villa 31 y 31 bis exhibe avances asociados a la urbanización, mientras la Villa 21-24 mantiene riesgos ambientales más severos. La existencia de un 11% sin problemas individuales y el peso de la irregularidad dominial indican que la respuesta no puede limitarse a construir: deberá combinar vivienda nueva, mejoras, formalización de servicios y títulos según la necesidad concreta de cada hogar.