Buenos Aires Economía

Una familia porteña necesitó $2,6 millones en agosto para ingresar a la clase media

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El umbral oficial para un hogar propietario con dos adultos y dos hijos subió a $2.603.556 mensuales, mientras la línea de pobreza alcanzó $1.651.798. El cálculo no incluye alquiler: al sumar el valor promedio de un departamento de tres ambientes, la exigencia supera los $3,6 millones.

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Una familia porteña integrada por dos adultos y dos hijos necesitó en agosto ingresos mensuales de al menos $2.603.556,34 para ser considerada de clase media. El umbral corresponde al hogar de referencia que utiliza la estadística oficial de la Ciudad: una pareja económicamente activa, niños de nueve y seis años y vivienda propia. La cifra muestra la distancia creciente entre escapar de la pobreza y alcanzar una posición económica que el indicador define como media.

La misma medición ubicó la línea de pobreza en $1.651.798,05 y la de indigencia en $903.930,35. Entre ambas categorías y la clase media aparecen dos franjas intermedias. Un hogar no pobre pero vulnerable contó con ingresos de hasta $2.082.845,06; desde allí y hasta $2.603.556,33 quedó dentro del sector medio frágil. La clasificación describe una escalera de ingresos en la que pequeñas variaciones pueden modificar la condición estadística de una familia.

El piso de la clase media aumentó 1,7% frente a julio, mientras la canasta que determina la pobreza avanzó alrededor de 2% y la alimentaria, utilizada para medir la indigencia, subió 2,6%. Aunque esas variaciones mensuales resultaron inferiores a otros registros recientes, se aplicaron sobre valores ya elevados. Para un hogar que depende de salarios, jubilaciones o ingresos variables, seguir el ritmo de las canastas exige aumentos nominales permanentes solo para conservar la misma ubicación social.

La parte superior de la franja media también se desplazó. El sistema estadístico porteño consideró de clase media a los hogares con ingresos de hasta $8.331.380,27 y ubicó por encima de ese monto al sector acomodado. Esa amplitud reúne situaciones muy diferentes bajo una misma denominación: desde una familia apenas separada de la vulnerabilidad hasta otra con recursos más de tres veces superiores. El dato sirve para ordenar la distribución, pero no elimina las diferencias internas de patrimonio, estabilidad y capacidad de ahorro.

El principal límite del cálculo es la vivienda. El hogar modelo es propietario y, por lo tanto, la canasta oficial no incorpora el pago de un alquiler. Para una familia inquilina, la exigencia real es sustancialmente mayor. Al sumar el valor promedio de un departamento de tres ambientes, estimado en torno de $1.008.258, el ingreso necesario para alcanzar el piso medio se eleva aproximadamente a $3.611.814 mensuales, casi 39% por encima del umbral general.

Esa diferencia no es marginal en una ciudad donde la vivienda concentra una parte decisiva del presupuesto doméstico. Durante agosto, el rubro vivienda, agua, electricidad y gas aumentó 2,6% y tuvo un peso relevante en la inflación local. También subieron alimentos y bebidas, salud y transporte. Dentro de la comida, las frutas, el pan, los cereales, los lácteos y los huevos aportaron presión, combinando gastos inevitables que reducen el margen disponible para recreación, educación o ahorro.

La comparación anual permite dimensionar el recorrido. En agosto de 2025, el mismo hogar necesitaba cerca de $1.229.444 para no ser pobre y $660.658 para cubrir la canasta alimentaria. Doce meses después, ambas referencias quedaron varios cientos de miles de pesos por encima. La inflación porteña fue de 1,7% en agosto, acumuló 21,5% en los primeros ocho meses del año y alcanzó 33,3% interanual, una desaceleración que todavía convive con presupuestos familiares tensionados.

El próximo dato mostrará si la moderación de precios logra reducir la velocidad con que se alejan los umbrales sociales. Por ahora, la medición deja dos conclusiones concretas: ser estadísticamente no pobre no equivale a integrar la clase media y la condición de propietario altera de manera decisiva el resultado. Para los hogares que alquilan, el verdadero punto de entrada se encuentra más de un millón de pesos por encima del valor que encabeza la clasificación oficial.

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