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La industria y la construcción profundizaron su retroceso y agosto no mostró un giro

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La producción fabril cayó 4,9% interanual y 5% mensual en julio; la construcción retrocedió 4,5% frente a 2025 y 4,6% respecto de junio. Doce de dieciséis ramas industriales quedaron en baja, mientras indicadores privados de agosto confirmaron que la recuperación continúa postergada.

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La actividad productiva argentina volvió a retroceder en julio y los primeros datos de agosto no ofrecieron una señal de reversión. La industria manufacturera cayó 4,9% frente al mismo mes de 2025 y 5% en la comparación desestacionalizada con junio. La construcción descendió 4,5% interanual y 4,6% mensual. Los dos indicadores oficiales quedaron así alineados en una misma secuencia: pérdida de impulso, menor demanda y expectativas empresariales todavía defensivas.

El índice industrial acumuló una contracción de 2,6% en los primeros siete meses del año y su tendencia-ciclo bajó 0,9% en julio. Doce de las dieciséis divisiones relevadas registraron caídas interanuales, lo que impide atribuir el resultado a un único sector. El deterioro alcanzó bienes de consumo, equipos, insumos para obras y ramas vinculadas con la inversión, una combinación que revela debilidad simultánea en hogares, empresas y cadenas productivas.

Las bajas más intensas se concentraron en otros equipos, aparatos e instrumentos, con 31,4%; maquinaria y equipo, con 26,7%; prendas, cuero y calzado, con 15,9%; textiles, con 13%; y minerales no metálicos, con 12,6%. Dentro de esas ramas, la producción de calzado disminuyó 26,5% y los productos cerámicos 41,3%. También retrocedieron tabaco, caucho y plástico, muebles, productos de metal, vehículos y alimentos y bebidas.

Solo algunas actividades evitaron el signo negativo. La refinación de petróleo avanzó 8,1%, madera, papel, edición e impresión creció 7,1% y las industrias metálicas básicas subieron 1,6%. Ese comportamiento parcial no alcanzó para compensar el descenso general. La amplitud de la caída importa tanto como el promedio: cuando disminuyen al mismo tiempo maquinaria, materiales, automotores y bienes de consumo, la posibilidad de una recuperación rápida depende de una recomposición más amplia de ventas y financiamiento.

La construcción llegó en julio a su nivel más bajo desde marzo de 2025, aunque el acumulado enero-julio todavía conservó un aumento de 1,7%. Los permisos de edificación mostraron una expansión de superficie y el empleo registrado sumó una mejora limitada, pero ambos datos conviven con una ejecución efectiva debilitada. Entre las empresas de obra privada, 75% esperaba que la actividad permaneciera sin cambios entre agosto y octubre; en obra pública, esa respuesta alcanzó 57,3%, mientras una cuarta parte anticipó nuevas bajas.

Las compañías atribuyeron el freno privado principalmente a la caída de la actividad económica, los altos costos y la falta de crédito. En la obra pública aparecieron además los atrasos en la cadena de pagos. El contraste entre permisos y producción sugiere que existen proyectos en carpeta, pero no necesariamente condiciones para iniciarlos o sostenerlos. La incertidumbre sobre precios, ventas y financiamiento prolonga decisiones y reduce la demanda de cemento, cerámicos, metales y otros insumos industriales.

El indicador del Grupo Construya agregó una señal negativa para agosto: las ventas de materiales cayeron 3,46% mensual desestacionalizado, 5,3% interanual y 1,2% en los primeros ocho meses. El Gobierno nacional respondió con instrumentos para ampliar el crédito, entre ellos líneas bancarias y mecanismos vinculados con hipotecas, pero su efecto todavía no aparece en los niveles de actividad. El economista Diego Coatz describió el escenario industrial como un movimiento irregular con pendiente descendente.

Las próximas publicaciones permitirán establecer si la baja de tasas y la oferta de financiamiento logran transformar permisos e interés crediticio en producción real. El punto de partida es exigente: industria y construcción terminaron julio con retrocesos mensuales cercanos a 5%, y agosto mantuvo débiles las ventas de insumos. Sin una recuperación sostenida de la demanda, la inversión y el capital de trabajo, los sectores seguirán alternando rebotes breves con una tendencia general de contracción.

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