Buenos Aires Minería

Las canteras de Olavarría trabajan al 30% y trasladan la crisis a salarios y empleos

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La parálisis de la obra pública y el retroceso de la construcción privada hundieron la demanda de piedra triturada. Galasur proyecta 27 desvinculaciones, Canteras Argentinas propone recortes salariales de hasta 50% y Ana Rita avanza con unos 20 retiros, mientras AOMA cuestiona las salidas planteadas.

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La caída de la construcción llegó a las canteras de Olavarría y ya se traduce en despidos, retiros y propuestas de reducción salarial. Las productoras de granito triturado trabajan alrededor del 30% de su capacidad, con balances en rojo y sin una demanda capaz de absorber su producción. La crisis convierte a uno de los núcleos mineros bonaerenses en un mapa de conflictos empresa por empresa.

La urgencia modificó incluso la forma de vender. Algunas firmas colocan piedra por debajo de sus costos operativos con el único propósito de reunir dinero para pagar salarios. Otras canteras trabajan solamente cuando disponen de gasoil para encender los equipos. Ninguna de esas respuestas recompone el negocio: permiten sostener jornadas aisladas, pero agrandan la pérdida y acortan el tiempo disponible para evitar una quiebra.

El origen inmediato está en dos mercados que se contrajeron al mismo tiempo. La parálisis de la obra pública eliminó compras vinculadas a rutas e infraestructura, mientras el derrumbe de la construcción privada redujo otro canal de demanda. A esa falta de ventas se agregan deudas impositivas con ARCA, aunque varias compañías sostienen que Vialidad Nacional mantiene con ellas obligaciones millonarias todavía impagas.

La industria cementera confirma que el problema no queda dentro de las canteras. Loma Negra apagó durante el invierno el horno principal de su planta L'Amalí para contener costos operativos. La decisión coincide con una caída interanual del 1,4% en los despachos de cemento, un indicador que conecta la menor actividad de obras con menos producción de insumos y menor necesidad de piedra.

Galasur proyecta 27 desvinculaciones en una situación descrita como mucho peor que la del año anterior. La empresa, además, no garantiza que pueda afrontar las indemnizaciones correspondientes, por lo que la pérdida de empleo se combina con incertidumbre sobre el cobro. Para los trabajadores, el riesgo ya no es solamente quedar fuera de la cantera, sino hacerlo sin una compensación completa.

Canteras Argentinas busca un acuerdo que permitiría reducir de manera registrada los salarios hasta un 50%. La Asociación Obrera Minera Argentina no avaló la propuesta y advirtió sobre su inconsistencia legal. En paralelo, la cantera Ana Rita avanza con un esquema de retiros voluntarios que alcanzaría a unos veinte empleados, mientras en todo el sector crece el temor a suspensiones masivas.

La incertidumbre se concentra ahora en el ingreso inmediato de las familias: trabajadores de distintas empresas temen cobrar solo una parte de sus haberes. Cada negociación deberá definir si habrá despidos, recortes, retiros o suspensiones y bajo qué condiciones. Sin una recuperación de la obra pública o privada, y mientras persista el cruce entre deudas fiscales y pagos estatales pendientes, las compañías seguirán administrando escasez en lugar de recuperar producción.

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