Buenos Aires Política

Kicillof y Passalacqua sellaron en Misiones una agenda productiva y una señal de cooperación federal

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El gobernador bonaerense cumplió una visita de doce horas, firmó acuerdos sobre seguridad, desarrollo productivo y agricultura, y recorrió instituciones tecnológicas y yerbateras. El encuentro con Hugo Passalacqua añadió una nueva imagen a la construcción federal de Kicillof y expuso coincidencias críticas frente al rumbo económico nacional.

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Axel Kicillof llevó a Misiones una agenda que combinó gestión concreta, contacto con sectores productivos y construcción política federal. Durante una visita de unas doce horas, el gobernador bonaerense fue recibido por Hugo Passalacqua, firmó convenios de cooperación y recorrió instituciones vinculadas con tecnología, educación y yerba mate. La jornada dejó una fotografía de entendimiento entre dos administraciones provinciales de orígenes distintos, unidas por la defensa de las capacidades locales frente a un escenario nacional que ambas consideran adverso para la producción y el empleo.

El núcleo institucional de la visita estuvo en tres acuerdos. Buenos Aires y Misiones se comprometieron a intercambiar experiencias sobre desarrollo industrial y tecnológico, coordinar acciones de seguridad y respuesta ante emergencias, y ampliar la cooperación agrícola y comercial. Los convenios prevén capacitación, asistencia técnica y canales para acercar productos misioneros a herramientas de comercialización bonaerenses. Más que una declaración general, el esquema busca conectar capacidades complementarias: conocimiento científico, cadenas productivas regionales, mercados de consumo y dispositivos estatales desplegados en territorios con necesidades diferentes.

Kicillof y Passalacqua recorrieron la Biofábrica Misiones, una pieza relevante del sistema científico-productivo provincial, y la Escuela Secundaria de Innovación. Allí observaron proyectos que articulan investigación aplicada, formación y producción vegetal, y que permiten a Misiones ofrecer soluciones desarrolladas desde el propio territorio. La visita también permitió recordar experiencias de cooperación ya realizadas, como laboratorios especializados instalados con participación misionera en municipios bonaerenses. Ese antecedente dio contenido material al discurso federal: no se trató solamente de acercamiento político, sino de una relación con resultados verificables.

La comitiva se trasladó luego a Apóstoles, donde visitó la Cooperativa Agropecuaria de Las Tunas, fundada en 1960 y vinculada con pequeños productores yerbateros. Kicillof escuchó a trabajadores rurales y cooperativistas que describieron las dificultades de una actividad atravesada por la concentración comercial y el debilitamiento del consumo. La incorporación de marcas pequeñas a circuitos como Mercados Bonaerenses aparece como una vía posible para ampliar ventas y reducir intermediaciones. El desafío es significativo: cinco grandes empresas concentran alrededor del 62 por ciento de las ventas de yerba mate.

Passalacqua presentó la cooperación interprovincial como una respuesta práctica a las restricciones presupuestarias y a la retracción del Gobierno nacional. Su administración mantiene una estrategia cuidadosa frente a la Casa Rosada, pero el encuentro mostró que esa prudencia no impide coordinar con gobernadores críticos del programa económico. El mandatario misionero sostuvo que las provincias necesitan trabajar juntas y que el federalismo debe traducirse en acciones. La escena, por eso, tuvo un valor político propio: amplió el mapa de interlocutores de Kicillof sin exigir una alianza partidaria inmediata.

Kicillof aprovechó cada escala para defender el trabajo, la industria, el turismo y las economías regionales. Cuestionó un rumbo nacional que, según su diagnóstico, retira recursos de las provincias, reduce la demanda y deja a los productores expuestos a una competencia desigual. Frente a esa orientación, propuso un federalismo de cooperación capaz de sostener capacidades públicas y privadas. La línea coincide con su estrategia de construir una alternativa desde la gestión: mostrar que las provincias pueden asociarse para resolver problemas mientras disputan el sentido del desarrollo argentino.

La dimensión partidaria apareció al final de la jornada, en un acto del peronismo misionero encabezado junto con Cristian Humada. Allí, Kicillof convocó a organizar una propuesta nacional de abajo hacia arriba y pidió que el descontento social encuentre representación política. La concurrencia ofreció al gobernador un respaldo poco habitual para una visita externa y confirmó que su desembarco no se limitaba a los despachos oficiales. En la misma secuencia convivieron el mandatario provincial que administra sus equilibrios y una militancia que busca una referencia opositora con proyección nacional.

Los acuerdos deberán convertirse ahora en programas, intercambios y oportunidades comerciales concretas. La continuidad dependerá de los equipos técnicos de ambos gobiernos, de la capacidad de incluir a cooperativas y pequeñas empresas, y de que los compromisos sobrevivan al calendario político. Para Kicillof, Misiones sumó una escala relevante a su recorrido federal; para Passalacqua, abrió instrumentos de cooperación sin abandonar su autonomía. El resultado inmediato fue una agenda compartida. El resultado político se medirá por la densidad que logre adquirir esa red entre provincias.

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