SpaceX y Tesla borraron más de 1,2 billones de dólares de valor bursátil conjunto durante julio y situaron a las dos compañías cotizadas controladas por Elon Musk en el centro del retroceso de las grandes tecnológicas. SpaceX explicó más de 750.000 millones de la pérdida mensual y Tesla, más de 440.000 millones. La reversión puso fin a la euforia inmediata por la histórica salida a Bolsa de SpaceX y reforzó las dudas sobre la velocidad con la que ambas empresas podrán convertir sus ambiciosos programas tecnológicos en caja y ganancias.
Las acciones de SpaceX cayeron un 30% en 30 días y tocaron los 107,01 dólares el 28 de julio. Ese precio quedó un 52% por debajo del récord de 225,64 dólares alcanzado el 15 de junio, apenas tres días después de que la compañía completara la mayor oferta pública inicial de la historia. Si se mide desde ese máximo y no desde el comienzo de julio, SpaceX perdió cerca de 1,47 billones de dólares de capitalización después de haber superado brevemente a Microsoft y Amazon.
La velocidad de la caída contrasta con la magnitud del financiamiento obtenido por SpaceX como nueva empresa cotizada. La operación del 12 de junio recaudó más de 75.000 millones de dólares y, pocos días después, la compañía colocó bonos por otros 25.000 millones. Los inversores deben evaluar ahora no solo la valoración de su negocio de servicios espaciales, sino también la carga de sus planes de infraestructura, en particular el costo del despliegue de capacidad de inteligencia artificial.
Los primeros resultados trimestrales de SpaceX como compañía pública, previstos para el 4 de agosto, serán por eso la próxima prueba concreta. La atención se concentrará en las inversiones en infraestructura de IA y en si las cifras operativas pueden sostener una valoración que creció con rapidez tras el debut y luego se contrajo con igual intensidad. El informe permitirá comparar formalmente por primera vez el capital captado en junio con las necesidades de gasto y el desempeño financiero inmediato.
La caída de Tesla en julio refleja otra fase del mismo problema de inversión. El fabricante de vehículos eléctricos perdió más de 440.000 millones de dólares de valor bursátil en el mes y cedió un tercio de su capitalización desde comienzos de año. Los ingresos y las entregas del segundo trimestre alcanzaron niveles récord, pero el beneficio operativo se redujo un 57% interanual y el margen operativo cayó al 1,4%, señal de que el aumento de volumen no se tradujo en una economía operativa más sólida.
La brecha también apareció en el beneficio y la generación de caja. La ganancia ajustada fue de 0,33 dólares por acción, muy por debajo de los 0,53 dólares esperados por los analistas, mientras el flujo de caja libre se volvió negativo por el fuerte aumento del gasto en inteligencia artificial, robótica e iniciativas autónomas. Los proyectos de robotaxis, conducción totalmente autónoma y Optimus siguen lejos de producir ganancias, por lo que el negocio automotor establecido debe absorber el costo de las apuestas destinadas a definir la próxima etapa de crecimiento.
La presión excedió a las compañías de Musk. Alphabet perdió unos 375.000 millones de dólares de capitalización en julio; Micron Technology, 287.000 millones; Nvidia, 87.000 millones; y Amazon, 74.000 millones. Apple avanzó en sentido contrario: sumó casi 700.000 millones, subió más de un 23% desde comienzos de año y alcanzó un récord superior a 339 dólares. Así desplazó a Nvidia como la empresa más valiosa del mundo, respaldada por su menor exposición al gasto en infraestructura de IA.
Los cambios de valoración de julio marcan una diferencia nítida entre los grupos tecnológicos que financian programas de infraestructura grandes y de maduración prolongada y una empresa percibida como menos expuesta a ese ciclo inversor. SpaceX deberá aclarar el 4 de agosto el costo y el ritmo de su despliegue de IA después de captar 100.000 millones entre acciones y bonos. Tesla necesita recuperar márgenes y caja mientras sus proyectos autónomos y robóticos siguen sin ganancias. Hasta que ambas pruebas produzcan evidencia más clara, la pérdida conjunta de 1,2 billones funciona como un juicio del mercado sobre la ejecución, no solo como un cambio transitorio de ánimo.