La empresa textil Sabri despidió a 80 trabajadores de su planta de Recreo, Catamarca, en medio de una reorganización que redujo de manera severa su capacidad operativa. La compañía confirmó las cesantías, pero afirmó que no adoptó la decisión de cerrar definitivamente la fábrica. Esa precisión resulta central: el caso describe una contracción laboral e industrial de gran escala, no el cese jurídico ni productivo total de la empresa.
Los trabajadores denunciaron que recibieron las notificaciones mediante mensajes de WhatsApp y cuestionaron que no se hubiera utilizado un procedimiento formal. Sus representantes legales sostuvieron que esa modalidad podría afectar el cumplimiento de obligaciones derivadas del despido. También señalaron presuntas demoras salariales, condiciones laborales deficientes y exigencias de producción que se habrían deteriorado durante meses. Son reclamos de la parte trabajadora y todavía deberán ser examinados en las instancias administrativas o judiciales correspondientes.
Sabri fue fundada en 1984 y confecciona indumentaria para marcas internacionales como Zara y Puma. En sus años de mayor actividad llegó a superar los 350 empleados y se convirtió en uno de los principales empleadores privados de Recreo. La información difundida tras el ajuste indica que la planta había bajado a alrededor de 140 trabajadores y quedaría con aproximadamente 30 activos. Esa secuencia revela que los 80 despidos actuales se insertan en una reducción previa y más prolongada. La diferencia entre las dotaciones informadas exige además reconstruir bajas anteriores, retiros y contratos que ya habían terminado antes de este episodio.
La empresa describió la decisión como una medida empresarial dolorosa destinada a reorganizar la operación. Entre los factores mencionó la caída del consumo interno, el crecimiento de importaciones, la desaparición de proveedores nacionales de hilados y plazos de pago de entre 30 y 90 días impuestos por grandes cadenas comerciales. Esas explicaciones pertenecen al directorio y no sustituyen un balance auditado sobre ventas, costos, pedidos, inventarios y deuda. También falta conocer si las marcas clientes redujeron órdenes, cambiaron proveedores o renegociaron condiciones durante la crisis.
El conflicto ingresó en una etapa institucional porque los despedidos esperan una audiencia de conciliación convocada por el Ministerio de Trabajo de Catamarca. Allí deberá determinarse si existe margen para reincorporaciones, acuerdos indemnizatorios o cambios en la reorganización. La convocatoria no anula las cesantías ni garantiza una solución. Su función es abrir una instancia de negociación y establecer formalmente las posiciones de la empresa, los trabajadores y la autoridad laboral.
El impacto trasciende a la fábrica. Recreo tiene una estructura económica en la que cada establecimiento industrial concentra empleo, consumo local y demanda de servicios. Una reducción cercana a 80 puestos afecta ingresos familiares y también comercios, transporte y proveedores. Al mismo tiempo, la permanencia de unos 30 trabajadores indica que existe actividad residual cuya escala, pedidos y horizonte no fueron detallados. La continuidad formal no equivale por sí sola a viabilidad de largo plazo. Para la provincia, conservar esa base productiva importa porque las habilidades de confección acumuladas no se reemplazan rápidamente si los operarios migran hacia otras actividades o localidades.
El seguimiento debe separar cuatro hechos: los despidos ya comunicados, las denuncias sobre su forma, la audiencia pendiente y la negación empresarial de un cierre. Para conocer la trayectoria real harán falta datos sobre dotación efectiva, producción mensual, contratos con clientes, salarios adeudados e indemnizaciones. También deberá confirmarse si la planta continúa operando después de la conciliación y con qué volumen. Presentar a Sabri como cerrada sería incorrecto; minimizar una reducción desde más de 350 trabajadores históricos hasta una treintena activa también lo sería. La señal económica es la pérdida acelerada de capacidad en una industria emblemática del interior catamarqueño.