El Banco Provincia del Neuquén cerrará el 30 de septiembre sus sucursales de Villa Regina, Choele Choel y Las Grutas, en Río Negro. La entidad justificó la decisión por pérdidas anuales conjuntas cercanas a US$10 millones y afirmó que los 13 trabajadores afectados serán reubicados. Se trata de un cierre físico confirmado sin despidos anunciados, no de una retirada completa del banco de territorio rionegrino.
Las oficinas de General Roca y Cipolletti continuarán funcionando. Para los clientes de las tres localidades que pierden sede, el banco anunció visitas periódicas y mecanismos alternativos de atención. Todavía deben conocerse la frecuencia, los trámites disponibles y el modo en que se manejarán operaciones que requieren presencia física. Tampoco se explicó si habrá cajeros automáticos permanentes, corresponsalías o convenios con otras entidades para resolver depósitos y retiros. La continuidad de una cuenta o un canal digital no reemplaza necesariamente todos los servicios de una sucursal.
Gabriel Bosco, presidente del BPN, sostuvo que la institución debe revisar oficinas sin rentabilidad y concentrar su función de banca pública dentro de Neuquén. El argumento combina eficiencia financiera con prioridad territorial. La cifra de US$10 millones fue comunicada como pérdida anual agregada, pero no se difundieron balances separados por sucursal, composición de costos, ingresos o metodología para asignar resultados a cada plaza.
Los 13 empleados serían trasladados a otras sedes neuquinas o a General Roca, considerando la cercanía de sus domicilios. La promesa preserva los puestos, aunque una reubicación puede modificar distancias, horarios, funciones y gastos de traslado. Para verificar que no haya pérdida laboral deberán conocerse las condiciones individuales, la aceptación de cada trabajador y los acuerdos alcanzados con la Asociación Bancaria. Una garantía colectiva de continuidad debe traducirse en propuestas concretas que no obliguen a renunciar por incompatibilidad geográfica o familiar.
El repliegue en Río Negro coincide con una expansión selectiva en Neuquén. Esa reasignación también modifica el mapa de competencia bancaria entre ambas provincias y puede trasladar clientes hacia otras entidades. El banco anunció nuevas oficinas comerciales en Taquimilán, Las Coloradas, Los Miches, Manzano Amargo y Barrancas, además de una futura sucursal en San Martín de los Andes. No se difundieron presupuestos, cronogramas ni dotaciones para esas aperturas, por lo que deben considerarse proyectos hasta que comiencen a operar. Esa combinación muestra que la estrategia no consiste en reducir toda la red, sino en reasignar recursos hacia localidades de su provincia de origen y espacios considerados prioritarios.
La decisión tiene un efecto económico local incluso sin despidos. Comercios, jubilados, empleados públicos y pequeños productores de Villa Regina, Choele Choel y Las Grutas perderán proximidad a servicios bancarios presenciales. El impacto será distinto en cada ciudad según conectividad, oferta de otros bancos y volumen de clientes. Las Grutas suma además estacionalidad turística, mientras Choele Choel y Villa Regina cumplen funciones de servicios para áreas productivas regionales. Municipios y cámaras locales deberán medir demanda insatisfecha antes de aceptar que la atención itinerante compensa la desaparición de una oficina permanente.
El seguimiento deberá confirmar que el cierre ocurre en la fecha anunciada, que General Roca y Cipolletti permanecen operativas y que los 13 puestos se conservan en condiciones equivalentes. También será necesario evaluar la atención móvil prometida, el destino de los inmuebles y el costo real de la transición. Los dos enlaces seleccionados narran el mismo anuncio y no constituyen noticias independientes. Presentar el caso como una ola de despidos sería incorrecto; describirlo solo como mejora de eficiencia ignoraría la pérdida de acceso territorial. La medida es una reestructuración de red: tres cierres en Río Negro, cinco oficinas y una sucursal proyectadas en Neuquén, y una redistribución de personal todavía pendiente de ejecución completa.