La actividad de las pymes chaqueñas cerró el primer semestre de 2026 con una contracción acumulada del 6,7%, aunque junio aportó la segunda mejora mensual consecutiva. El Índice Pyme de Actividad Económica de la Federación Económica del Chaco registró una caída interanual del 4,1% y un avance desestacionalizado del 1,1% frente a mayo. El alivio existe, pero todavía no alcanza para hablar de recuperación.
La composición del dato explica esa cautela. De los siete rubros relevados, cuatro permanecieron en baja interanual y tres crecieron. Los avances no surgieron de una recomposición general del ingreso: estuvieron asociados al aguinaldo, el Día del Padre, el Mundial, herramientas puntuales de financiación y el ciclo agropecuario. Comercios y prestadores sostuvieron ventas con promociones, descuentos, combos y tarjetas, resignando margen para conservar volumen.
La industria manufacturera fue el sector más comprometido: cayó 15,7% frente a junio de 2025, acumuló una baja del 12,1% en el semestre y retrocedió 1,9% contra mayo. Lleva dieciocho meses sin un registro positivo. Las empresas describen costos fijos altos, ventas insuficientes y dificultades para renovar maquinaria porque no pueden afrontar cuotas ni cheques, una combinación que bloquea la inversión necesaria para salir del descenso.
Alimentos y bebidas retrocedió 9,6% interanual y 8,8% en el acumulado, luego de perder en junio parte de la mejora de abril y mayo. Servicios personales y profesionales bajó 8,9% frente al año anterior porque hogares y empresas postergan prestaciones cuando ajustan ingresos. Farmacia y perfumería cedió 6,9%, no tanto por una menor necesidad de medicamentos como por el desplazamiento de compras hacia canales informales, comercio electrónico y grandes cadenas.
Los tres rubros que crecieron exponen la fragilidad del rebote. Calzado, indumentaria y textiles subió 4,4% interanual por la temporada invernal y fechas comerciales, pero quedó casi neutro en el semestre y sigue enfrentando contrabando. El despacho de combustibles avanzó 6% impulsado por el agro, aunque desaceleró frente a meses previos. Ferretería, construcción, bazar, hogar y muebles trepó 7,5%, apoyado de manera decisiva por el plan Chaco Construye con Tarjeta Tuya.
El clima empresario combina esperanza con falta de capacidad para actuar. El 47,6% espera mejorar durante los próximos doce meses y solo el 5,8% anticipa un escenario peor, pero el 43,3% considera que no es un buen momento para invertir; apenas el 29,8% responde lo contrario. Esa brecha refleja empresas que imaginan un horizonte más favorable, aunque hoy operan con liquidez escasa, tarifas, impuestos y alquileres crecientes y competencia informal de países limítrofes.
La próxima medición deberá mostrar si el avance mensual de junio fue el inicio de una tendencia o el efecto transitorio de estímulos que no se repiten todos los meses. La continuidad de Chaco Construye, el ritmo de la campaña agropecuaria y el poder de compra de los hogares serán determinantes. Mientras la expectativa mejora más rápido que la inversión, el cierre semestral deja una advertencia: la caída se moderó, pero cuatro sectores todavía producen y venden menos que un año atrás.