El riesgo país de la Argentina cayó este miércoles a 410 puntos básicos, luego de que Moody's Ratings anunciara la mejora de la calificación crediticia de la deuda soberana de Caa1 a B3. El indicador elaborado por el banco JP Morgan restó ocho unidades en la jornada, acercando al país al umbral de los 400 puntos, nivel que no perforaba desde abril de 2018, durante el gobierno de Mauricio Macri.
La suba de los bonos soberanos en el mercado local y en Estados Unidos fue la respuesta inmediata de los inversores a la decisión de Moody's. Los títulos hard dollar —Bonares y Globales— promediaron un incremento del 0,2%, mientras que el mercado celebró la convergencia de las tres principales calificadoras internacionales. Fitch Ratings y Standard & Poor's ya habían mejorado la nota entre mayo y junio, y ahora Moody's se suma en el mismo nivel: B3, equivalente al B- de las otras dos agencias.
El equipo de Research de Puente destacó que Moody's no solo se alinea con las otras calificadoras, sino que además asignó una perspectiva positiva, a diferencia de Fitch y S&P que mantienen una estable. Moody's dijo que las posibilidades de default habían caído sustancialmente, y que la suba de la nota refleja la estabilización macroeconómica que está llevando a cabo el Gobierno y la mejora en el frente externo.
Jaime Reusche, vicepresidente de Moody's Ratings, confió en que la mejora de la calificación probablemente traiga más inversiones para el país y abarate bastante el costo del financiamiento, tanto al Gobierno como a las empresas, los bancos, el sector público e incluso a los individuos. El ejecutivo sostuvo que la perspectiva positiva abre la puerta a futuras mejoras si las reformas estructurales continúan consolidándose.
Para Tobías Sanchez, portfolio manager de Cocos Capital, el movimiento de Moody's no fue una sorpresa, pero marca un punto de inflexión. Cuando las tres apuntan en la misma dirección, la señal deja de ser un dato aislado y pasa a ser tendencia. Lo relevante no es la letra en sí, sino lo que confirma: que la Argentina dejó de ser el país al borde del default y empieza a mostrar una mejora con bases más sólidas. El analista también destacó que el ancla sigue siendo el orden fiscal, pero el cambio está en el frente externo, impulsado por la energía, la minería y la acumulación de reservas.
Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, advirtió que el segundo semestre será más demandante en términos estacionales, con el fin de la cosecha gruesa y el vencimiento de pagos de deuda. Sin embargo, destacó que la dinámica de acumulación de reservas —que ya superó la meta anual de USD 10.000 millones— fue clave para comprimir el riesgo país desde los 600 puntos de enero a la zona de 400.
Aunque el mercado celebra el "tres de tres" de las calificadoras, los analistas llaman a la prudencia. Argentina sigue en deuda de riesgo y lejos del grado de inversión. El examen decisivo, advierten, será político de acá a 2027, cuando se defina la continuidad del rumbo económico. Por ahora, cada escalón que sube el país amplía el universo de fondos internacionales que pueden posicionarse en activos argentinos.