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Mendoza administra Los Nihuiles hasta diciembre mientras prepara una nueva concesión

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La concesión de Pampa Energía venció el 27 de julio y la empresa estatal mendocina asumió transitoriamente el complejo. Provincia y Nación lanzaron una licitación conjunta que debe definir un operador antes del 31 de diciembre, con dos centrales fuera de servicio y fuertes necesidades de inversión.

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Mendoza quedó a cargo de la administración transitoria del complejo hidroeléctrico Los Nihuiles después del vencimiento de la concesión que operaba Pampa Energía. El traspaso se produjo el 27 de julio y será presentado por el gobernador Alfredo Cornejo mediante un acto de toma de posesión. La gestión efectiva quedó en manos de Hidroelectricidad Mendocina, pero tiene un límite: Provincia y Nación pretenden adjudicar una nueva concesión antes del 31 de diciembre.

La transición nace de un acuerdo entre Cornejo y el presidente Javier Milei para realizar una licitación conjunta. Mendoza es propietaria de los diques, del agua y de la pendiente utilizada para producir electricidad, mientras la generación permanece bajo jurisdicción nacional. Esa división obliga a coordinar el concurso y también determina qué puede decidir cada nivel de gobierno durante la selección del futuro operador.

El decreto nacional que abrió la licitación impuso condiciones financieras y jurídicas. La Provincia renuncia a litigar contra la Nación dentro del proceso, y la totalidad de los pagos, cánones, contraprestaciones e ingresos derivados de la concesión nacional de generación ingresará al Tesoro nacional. Para Mendoza queda por resolver cuánto percibirá por el uso del agua y si se establecerá una regalía o un canon específico; en las nuevas concesiones patagónicas se fijó como referencia un 1% por ese recurso.

El próximo concesionario recibirá un sistema en emergencia. Los Nihuiles funciona apenas por encima de la mitad de su capacidad instalada y tiene fuera de servicio dos de las tres centrales que administraba la concesionaria: Nihuil II y Nihuil III. El balance más reciente indicó que la producción total del complejo cayó 67% en un año. Nihuil I también generó menos por la menor disponibilidad de agua, de modo que recuperar potencia exigirá obras y no solo un cambio de operador.

El deterioro se agravó tras el aluvión de enero del año pasado. El balance de HINISA registró $6.333 millones de gastos vinculados con el siniestro, mientras los seguros aportaron $9.271 millones destinados a limpieza y remediación. La empresa todavía tiene más de dos millones de dólares por cobrar y gestiona un anticipo adicional de USD 2,4 millones para la cobertura por pérdida de beneficios. El destino y la aplicación de esos fondos forman parte de los asuntos que acompañan la transición.

El complejo reúne los diques El Nihuil y Valle Grande, las represas Aisol y Tierras Blancas, las centrales Nihuil I, II y III y una línea eléctrica de 132 kilovoltios; Nihuil IV ya estaba bajo control provincial. Su construcción comenzó en la década de 1940 y Mendoza tomó el control de los diques en 1993, después de litigios con la Nación y La Pampa. La concesión privada comenzó en 1994, venció originalmente en 2024 y fue prorrogada hasta el 27 de julio de 2026.

La administración mendocina deberá sostener durante algunos meses un activo de valor histórico que produce por debajo de sus posibilidades. La licitación buscará un inversor capaz de financiar la recuperación de las centrales, en un contexto de precios de la energía más actualizados. Antes del 31 de diciembre deberán quedar definidos el nuevo operador, su programa de inversiones y las condiciones económicas para la Provincia; hasta entonces, la toma de posesión es una etapa de transición y no el destino definitivo de Los Nihuiles.

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