El cobre vuelve a ocupar un lugar central en la agenda minera argentina. Michael Meding, director general de McEwen Copper y gerente general de Los Azules, planteó que el país tiene condiciones para ubicarse entre los cinco mayores productores mundiales del metal rojo si logra convertir sus proyectos avanzados en producción efectiva.
El diagnóstico parte de una combinación de demanda internacional creciente y reservas locales de escala global. La electrificación de la economía, las redes eléctricas, los vehículos eléctricos, los sistemas de almacenamiento, los paneles solares y las turbinas eólicas empujan una necesidad de cobre que, hacia 2040, podría dejar un faltante mundial cercano a los 10 millones de toneladas por año.
En ese escenario, los grandes desarrollos argentinos podrían aportar alrededor de 1,5 millones de toneladas anuales, una cifra equivalente al 15% de ese déficit proyectado. Meding ubicó entre los activos más relevantes a Vicuña, El Pachón y Los Azules, tres proyectos sanjuaninos que figuran entre los mayores del mundo por tamaño, dentro de un mapa más amplio que también incluye oportunidades en Salta, Catamarca y Mendoza.
Los Azules, ubicado en San Juan, aparece como uno de los casos más avanzados. El plan presentado contempla una vida útil inicial de 22 años, una producción cercana a 200.000 toneladas anuales de cobre y exportaciones estimadas, a valores actuales, entre US$2600 millones y US$2800 millones por año. También prevé más de 3500 empleos directos y una integración con comunidades de Calingasta y de la provincia.
La estrategia productiva apunta a diferenciarse del modelo de exportación de concentrado. El proyecto busca elaborar cátodos de cobre con 99,99% de pureza directamente en la mina, lo que permitiría entregar un insumo apto para fábricas de cables, motores y otras aplicaciones industriales sin depender de la refinación externa. Esa decisión abre una discusión sobre valor agregado local y posibles encadenamientos con nuevas industrias.
El marco regulatorio aparece como otro factor decisivo. Meding vinculó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones con la recuperación de confianza inversora en una actividad que requiere capital intensivo y reglas previsibles durante décadas. También destacó el diseño de bajo consumo de agua y energía, la trazabilidad del proceso y la meta de neutralidad de emisiones hacia 2038 como condiciones para que el cobre argentino compita no solo por volumen, sino también por estándares ambientales.