La Rioja Industria

Chilcal paralizó su producción y adelantó vacaciones a 120 trabajadores

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La textil riojana espera ampliar una licitación de uniformes para reactivar durante aproximadamente dos meses. El caso no es un cierre definitivo, pero expone una estructura industrial debilitada y una pérdida interanual de 2.600 empleos privados formales.

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Chilcal mantiene paralizada su producción en La Rioja y adelantó las vacaciones de sus 120 trabajadores mientras espera una ampliación de una licitación para confeccionar uniformes de la Policía de Santa Fe. El eventual contrato permitiría retomar actividad durante aproximadamente dos meses. La medida expresa una situación crítica, pero no equivale a un cierre definitivo: la continuidad inmediata depende de que se concrete un pedido público capaz de sostener temporalmente la planta.

La empresa dejó de fabricar los tradicionales jeans Far West y redujo la confección de ropa de trabajo por falta de pedidos. Un mes antes había registrado unas 20 bajas distribuidas entre sus instalaciones de Capital, Chilecito y Chepes. El dirigente de la industria del vestido Gustavo Castro explicó que trabajos antes considerados pequeños ahora son aceptados para conservar empleo. Esa adaptación muestra una capacidad ociosa que busca cualquier volumen disponible, no una recuperación consolidada de la demanda.

El caso forma parte de un deterioro más amplio del sector fabril provincial. Castro afirmó que ocho empresas textiles abandonaron La Rioja durante los últimos dos años. Entre los antecedentes aparece Textilcom, que cerró en 2024 y eliminó alrededor de 140 puestos, además de despidos o suspensiones en AlpaCladd, ENOD y otras plantas del Parque Industrial. Las situaciones no son jurídicamente iguales: una salida provincial, un cierre, una suspensión y una reducción de personal describen grados distintos de contracción.

Los registros del SIPA citados para dimensionar el mercado laboral muestran que La Rioja pasó de unos 30.000 asalariados privados formales en diciembre de 2023 a 27.400 un año después. La pérdida de 2.600 empleos representó una caída interanual del 8,6%, la más pronunciada entre las provincias para ese período. El dato es anterior a la paralización actual de Chilcal y no puede atribuirse solamente a la industria textil, pero revela el escaso margen de absorción disponible.

La vulnerabilidad tiene raíces en una estructura productiva desarrollada alrededor de la promoción industrial de la Ley 22.021. Textiles, confecciones y calzado conservaron un peso decisivo, aunque dependen del mercado interno, beneficios fiscales y compras estatales. A ese cuadro se sumó el aumento de importaciones: durante el primer trimestre de 2025 crecieron 87% en volumen en textiles y 86% en prendas frente al mismo período de 2024. En enero de 2025, el empleo nacional de textiles, confecciones, cuero y calzado acumulaba una baja interanual del 6,7%.

La contracción de la construcción por la paralización de obra pública redujo otra vía de reinserción para operarios industriales. También existe incertidumbre en el empleo rural: delegados de UATRE denunciaron demoras nacionales en homologar acuerdos salariales de las actividades aceitunera, porcina, de riego y peón general. Son conflictos diferentes, pero convergen en una provincia donde el sector privado es pequeño y cada pérdida de ingresos se transmite al comercio y al consumo familiar.

Una licitación puede aportar oxígeno, aunque no reemplaza una estrategia de diversificación y competitividad. Para evaluar el desenlace de Chilcal deberán conocerse la adjudicación, el volumen contratado, la fecha de reinicio, la duración efectiva y la evolución de su dotación. También será necesario observar si los trabajadores cobran íntegramente salarios y aportes durante las vacaciones anticipadas, y si las 20 bajas previas consolidaron una dotación menor. Ese seguimiento debe incluir a las tres plantas involucradas. La actualización mensual de personal y producción permitirá verificar si la pausa se revierte. Presentar la planta como cerrada sería incorrecto; ignorar su dependencia de un pedido por dos meses también. La señal estructural es que una fábrica con 120 trabajadores sobrevive mes a mes mientras la provincia necesita generar alternativas capaces de sostener empleo privado estable.

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