Luis Petri intensificó sus recorridas por Mendoza y se instaló como precandidato de La Libertad Avanza para suceder a Alfredo Cornejo. El diputado nacional no recibió una orden de desistir y mantiene diálogo con Javier Milei, mientras sondeos vinculados a la Casa Rosada lo ubican competitivo. Esa autonomía obliga al oficialismo provincial a revisar su mecanismo de sucesión.
La candidatura puede resolverse dentro de una alianza entre LLA y Cambia Mendoza, pero también conserva la posibilidad de competir desde otro espacio. Petri cuenta con concejales y legisladores que llegaron bajo la coalición de Cornejo y organiza equipos mediante la fundación Mendocinos por el Futuro. El Partido Demócrata, aliado libertario, le ofrece además una estructura electoral propia.
En la mesa oficialista circulan variantes para evitar una ruptura: Cornejo podría encabezar una fórmula con el libertario Facundo Correa Llano como vice; Petri podría convertirse en candidato acordado; o su sector recibir lugares en una fórmula que preserve otra proyección personal para 2031. Ninguno de esos escenarios está cerrado y todos redistribuyen poder.
La negociación mendocina también depende de la agenda nacional. Milei busca gobernadores alineados con leyes centrales, incluida una eventual reforma política, y quiere asegurar distritos competitivos ante su proyecto de reelección. Mendoza, junto con la Ciudad de Buenos Aires, aparece como territorio de respaldo potencial incluso en un escenario nacional adverso.
Cornejo, sin embargo, no quiere eliminar las PASO provinciales. Mantenerlas le permitiría ordenar la competencia dentro de Cambia Mendoza, mientras un acuerdo directo con LLA podría requerir una candidatura única. Esa diferencia de método importa porque Petri puede medir su peso en una interna o amenazar con disputar por fuera si no obtiene garantías. Petri intenta sostener dos capitales políticos a la vez: su vínculo directo con el Presidente y la estructura territorial que obtuvo dentro de Cambia Mendoza. Esa doble pertenencia aumenta su capacidad de negociación, aunque también lo obliga a decidir en qué momento la ambigüedad deja de sumar apoyos y empieza a generar desconfianza.
La carrera está lanzada, pero aún no hay fórmula ni reglamento de competencia. El próximo paso será observar si LLA y Cambia Mendoza renuevan su alianza y bajo qué sistema eligen candidato. La respuesta definirá si Petri funciona como heredero consensuado, rival interno o cabeza de un frente que altere el mapa político provincial. Las próximas encuestas y la distribución de lugares legislativos funcionarán como señales tempranas: mostrarán si las conversaciones buscan integrar a Petri o contener una candidatura que ya ganó visibilidad propia.