Leo Nardini quedó al frente del ranking de intendentes del Gran Buenos Aires elaborado por CB Global Data y transformó un dato de imagen municipal en una señal política hacia 2027. El jefe comunal de Malvinas Argentinas alcanzó 61,2% de valoración positiva, 36,4% de negativa y un diferencial favorable de 24,8 puntos. Además, mejoró 5,5 puntos respecto de octubre y desplazó del primer lugar a Fernando Gray.
El relevamiento se realizó entre el 1 y el 3 de noviembre sobre 14.842 personas mayores de 18 años distribuidas en 24 municipios. La consultora utilizó encuestas online e informó un margen de error de entre 3% y 4% por distrito. Es una muestra amplia para observar reputación local, pero no reemplaza una medición electoral provincial ni permite proyectar de manera automática el comportamiento de los votantes fuera del conurbano.
La competencia en la parte superior fue estrecha. Ariel Sujarchuk, de Escobar, terminó segundo con un diferencial positivo de 24,5 puntos; Federico Otermín, de Lomas de Zamora, quedó tercero con 22,8; y Fernando Gray, de Esteban Echeverría, registró 22,5. También aparecen bien ubicados Jaime Méndez, Federico Achával, Soledad Martínez y Juan José Fabiani, lo que confirma que la valoración de la gestión municipal atraviesa distintos espacios políticos.
Nardini intenta convertir su década al frente de Malvinas Argentinas en una credencial para la sucesión de Axel Kicillof. Su entorno destaca pavimentación, recuperación de espacios públicos, ampliación de servicios y proyectos de articulación con privados, como el Paseo de la Laguna. También subraya el perfil industrial del distrito, donde la gestión afirma que funcionan más de 700 empresas, como argumento para proyectar una agenda de producción y empleo.
El salto de escala, sin embargo, exige algo más que una buena imagen local. Gobernar la provincia implica articular 135 municipios, administrar educación, salud, seguridad, infraestructura y deuda, y construir acuerdos con sectores productivos y legislativos diversos. Un intendente puede exhibir cercanía y capacidad ejecutiva en su territorio, pero debe demostrar que su modelo es transferible a regiones con estructuras fiscales, sociales y económicas muy diferentes.
El ranking tampoco equivale a intención de voto. La medición ordena a los intendentes según la diferencia entre imagen positiva y negativa y no pregunta quién debería ser gobernador. La distinción es importante porque una candidatura provincial incorpora conocimiento de nombre, identidad partidaria, alianzas, evaluación del gobierno bonaerense y competencia con figuras nacionales. El resultado de noviembre funciona como activo de instalación, no como pronóstico electoral.
La parte baja del estudio también ofrece una advertencia sobre el desgaste municipal. Gustavo Menéndez, Julián Álvarez y Lucas Ghi aparecen con los diferenciales más negativos, mientras Ramón Lanús mejora respecto del mes anterior aunque continúa debajo de cero. La variación mensual muestra que estos rankings son sensibles a conflictos, servicios, exposición mediática y coyunturas locales, por lo que una posición favorable necesita continuidad.
El próximo paso para Nardini será convertir reconocimiento en estructura provincial y programa. Deberá sumar intendentes, dirigentes del interior, equipos técnicos y una narrativa que no dependa solo de Malvinas Argentinas. El primer lugar le permite ingresar con mayor volumen a la discusión por 2027, pero la verdadera prueba será demostrar que su gestión municipal puede transformarse en una propuesta bonaerense amplia, financiable y competitiva.