ATE suspendió temporalmente las protestas previstas en aeropuertos de todo el país para no interferir con la visita del papa León XIV. La decisión se tomó después de una comunicación de Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, quien manifestó preocupación por el traslado de fieles, autoridades religiosas y pasajeros. El sindicato garantizó la operación aérea durante la agenda papal, pero aclaró que no levantó el conflicto.
La medida funciona como una tregua acotada y no como un acuerdo con el Gobierno. Rodolfo Aguiar sostuvo que la organización atendió el pedido de la Iglesia y su compromiso de mediar, pero que retomará las protestas inmediatamente después de la visita. ATE busca separar el gesto hacia el pontífice de cualquier respaldo político a Javier Milei o Luis Caputo y conservar capacidad de presión.
El gremio tiene prevista una reunión con el subsecretario de Transporte Aéreo, Hernán Gómez, para discutir los reclamos. Según ATE, el conflicto lleva más de seis meses y la conciliación obligatoria no produjo una mesa resolutiva. La apertura de diálogo será útil solo si establece autoridades responsables, plazos, documentación y compromisos verificables, no si vuelve a funcionar como una postergación.
Las demandas combinan salario y seguridad. El sindicato denuncia remuneraciones insuficientes y deterioro en las condiciones de higiene, seguridad técnica y ambiente laboral en aeropuertos nacionales e internacionales. También afirma que la falta de inversión puede comprometer al personal, las tripulaciones y los usuarios. Estas acusaciones requieren auditorías técnicas independientes y respuestas públicas de los organismos responsables.
ATE reclama además conocer el destino de aproximadamente $220.000 millones anuales recaudados mediante la tasa aérea incluida en los pasajes. Sostiene que menos de 10% retorna al fortalecimiento operativo del organismo y a los salarios. El planteo abre una discusión de trazabilidad presupuestaria: cuánto se recauda, qué entidad administra los fondos, qué gastos financia y qué proporción vuelve efectivamente al sistema aerocomercial.
La decisión de garantizar vuelos reduce el impacto inmediato sobre usuarios y evita que la visita papal quede atrapada en una disputa laboral. Al mismo tiempo, la suspensión temporaria puede aumentar la presión sobre el Ejecutivo, porque la Iglesia asumió un papel de mediación y el sindicato fijó un horizonte concreto para retomar las medidas. Si la reunión fracasa, las protestas regresarán con mayor legitimidad gremial.
El Gobierno debe equilibrar continuidad del servicio, derecho a la protesta y seguridad operacional. Una respuesta exclusivamente disciplinaria puede profundizar el conflicto; una concesión sin diagnóstico tampoco resolvería fallas estructurales. Hace falta publicar información sobre personal, infraestructura, incidentes, inspecciones, presupuesto y uso de la tasa aérea, además de una propuesta salarial y un plan de inversiones.
El próximo paso será la reunión con Transporte y el anuncio de una nueva fecha de protesta. La tregua ofrece una ventana breve para alcanzar un acuerdo que proteja a trabajadores y pasajeros. Si el diálogo produce auditorías, cronogramas y recursos, la visita papal habrá abierto una salida. Si no, el conflicto volverá apenas termine la agenda oficial y la suspensión quedará como un paréntesis sin solución.