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Mendoza crece en sectores que recaudan menos y revisa su margen para financiar al Estado

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Los ingresos provinciales cayeron 2,2% en el primer semestre pese a señales de recuperación económica. Agro, energía y minería avanzan, mientras comercio, industria y construcción retroceden; esa composición reduce la recaudación y obliga al gobierno de Alfredo Cornejo a planificar con recursos más estrechos.

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La recuperación económica dejó de ser para Mendoza una garantía de mayores recursos públicos. Durante el primer semestre de 2026, la suma de la coparticipación federal y los tributos locales cayó 2,2%, aun cuando distintos indicadores mostraron crecimiento de la actividad. El gobierno de Alfredo Cornejo identifica allí un desacople que modifica su planificación: la economía puede expandirse y, al mismo tiempo, aportar menos a las cuentas provinciales.

La explicación está en qué sectores avanzan y cuáles retroceden. Agricultura, petróleo, gas y minería aparecen entre las actividades con mejor desempeño, mientras comercio, industria y construcción pierden terreno. La diferencia no es neutra para el fisco: los rubros en expansión tienen una carga provincial menor o generan ingresos de manera más indirecta que aquellos vinculados con el consumo y el valor agregado.

En Mendoza, la producción agropecuaria no paga Ingresos Brutos y las exportaciones también están excluidas del principal impuesto provincial. Por eso, una cosecha o una industria exportadora más activas pueden mejorar el nivel productivo sin trasladar el mismo impulso a la recaudación. En cambio, la caída de la manufactura orientada al mercado interno y del comercio minorista debilita fuentes que históricamente aportaron empleo, IVA y tributos locales.

El comercio concentra además dos transformaciones simultáneas. Una es estructural: el crecimiento de las compras digitales acorta cadenas tradicionales y desplaza actividad desde el local minorista hacia plataformas, logística y transporte. La otra es coyuntural, pero inmediata: alrededor del 15% de las familias presenta mora, lo que restringe el crédito disponible y posterga compras de electrodomésticos y otros bienes durables.

Esa deuda de los hogares se combina con gastos fijos que ocupan una porción creciente de los ingresos. La reducción progresiva de subsidios sobre gas, electricidad, combustibles y transporte deja menos dinero para consumo, aun cuando algunos indicadores macroeconómicos mejoren. Los bancos mendocinos siguen de cerca refinanciaciones costosas y restricciones de compra, señales de que la normalización no depende solamente de que aumente la producción.

La lectura oficial es que el sector público deberá acostumbrarse a una base de recursos más estrecha. No se trata únicamente de esperar que la actividad vuelva a crecer, porque la nueva composición económica puede mantener la distancia entre producción y recaudación. El desafío será ajustar expectativas de gasto y financiamiento sin asumir que cada mejora del indicador nacional se traducirá automáticamente en más fondos para la Provincia.

La posibilidad de una corrección queda atada a dos movimientos que todavía no se consolidaron: una baja de la mora familiar y una mejora del salario real después de que se estabilicen las tarifas. El propio gobierno advierte que ese proceso no será corto. Mientras tanto, el presupuesto mendocino deberá convivir con una economía que muestra ganadores productivos, pero no recompone al mismo ritmo los ingresos que sostienen al Estado.

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