Santiago del Estero exportó US$215 millones durante el primer cuatrimestre de 2026 y aumentó sus ventas externas un 35,3% respecto del mismo período del año anterior. El avance superó el crecimiento nacional del 21,5% por casi 14 puntos porcentuales y colocó a la provincia entre las ocho jurisdicciones que se expandieron por encima de ese promedio. El salto, sin embargo, conserva una base productiva muy concentrada.
De cada diez dólares exportados, nueve provinieron de productos primarios. Ese segmento aportó US$194 millones y creció un 37,1% interanual, mientras las manufacturas de origen agropecuario sumaron US$21 millones, con una mejora del 22,1%. Entre ambos explicaron prácticamente toda la canasta provincial; las manufacturas de origen industrial mantuvieron una participación casi nula.
El movimiento no fue solamente monetario. Santiago del Estero despachó 761.312 toneladas al exterior, un 29,5% más que en el primer cuatrimestre de 2025. El valor exportado creció a un ritmo mayor que el volumen, pero la composición muestra que la expansión continuó apoyada en la producción agrícola y en bienes con un grado limitado de transformación antes de cruzar la frontera.
El desempeño provincial ocurrió dentro de una región especialmente dinámica. El Noroeste argentino elevó sus exportaciones un 64,6% en dólares y un 24,7% en toneladas, hasta acumular US$1.926 millones. Ese crecimiento convirtió al NOA en la región de mayor expansión exportadora del país durante el período y ofreció a Santiago un contexto favorable para aumentar sus embarques.
La comparación regional y nacional también impone una cautela. Aunque el porcentaje de crecimiento fue alto, las exportaciones santiagueñas equivalieron a US$204 por habitante, menos de un tercio del promedio argentino de US$664. El indicador muestra que una variación acelerada puede partir de una base menor y que el peso exportador de la provincia todavía tiene margen para ampliarse.
La principal tensión aparece entre cantidad vendida y valor generado en origen. La provincia logra colocar un volumen creciente de productos, pero casi no incorpora manufacturas industriales a su oferta externa. El desafío señalado por el informe es desarrollar cadenas capaces de procesar una mayor proporción de esa producción dentro de Santiago del Estero, con la expectativa de sumar empleo y obtener más divisas por tonelada.
El balance del cuatrimestre combina, por lo tanto, una mejora concreta con una tarea productiva pendiente. Los US$215 millones y el crecimiento del 35,3% consolidan la capacidad agroexportadora, pero no modifican todavía la estructura que concentra US$194 millones en productos primarios. La próxima etapa no consiste únicamente en vender más: exige que una parte mayor de esos embarques salga de la provincia con transformación y valor agregado local.