La retracción del consumo comenzó a trasladarse con mayor intensidad al empleo en Mendoza, después de más de un año en el que numerosas empresas intentaron sostenerse con ajustes internos, menores gastos y cambios de estructura. El deterioro ya no se concentra en una sola actividad: el comercio, la gastronomía, la vitivinicultura y negocios vinculados con el mercado automotor registran suspensiones, reducciones de personal o cierres, aunque todavía no existe una cifra provincial que reúna todos esos movimientos.
El comercio ofrece la expresión más visible de la crisis por su peso como generador de trabajo registrado e informal. Adrián Alín, presidente de Cecitys y miembro de la Federación Económica de Mendoza, sostuvo que las empresas postergan los despidos hasta agotar otras alternativas: primero reducen gastos y tratan de conservar la operación, y solo después convierten al empleo en variable de ajuste. También advirtió que el financiamiento dejó de servir como puente porque, sin ventas futuras previsibles, endeudarse para cubrir salarios o aguinaldos pierde viabilidad.
La contracción alcanza a otros sectores mediante mecanismos diferentes. En la vitivinicultura, distintas bodegas ofrecieron retiros voluntarios o redujeron sus plantillas. En el negocio automotor, una fuente empresaria confirmó que un concesionario con operaciones en Mendoza y sede en San Juan recortó 15% de su personal en el local sanjuanino, ante la caída nacional de las ventas y una demanda inferior a las proyecciones. Ese ajuste forma parte del panorama regional, pero no corresponde contabilizarlo como una reducción ejecutada dentro de Mendoza.
La gastronomía combina cierres de restaurantes con establecimientos que achican personal para adaptarse a una actividad menor que la esperada. En el comercio minorista, Carrefour cerró dos sucursales mendocinas a comienzos de julio; la empresa aseguró que las fuentes laborales quedarían preservadas, por lo que esos cierres no equivalen, con la información disponible, a dos nuevas tandas de despidos. Empresarios del sector relacionan la baja de persianas con menos salidas, tickets promedio más bajos y una demanda que no consiguió recuperarse.
Alín vinculó la debilidad del mercado interno con la pérdida de poder adquisitivo y el freno de la construcción, una actividad que distribuye ingresos hacia almacenes, indumentaria y otros consumos. La contracción de ese circuito reduce ventas en ramas que no dependen directamente de las obras. Cecitys no dispone de una estadística sobre la cantidad de locales cerrados, pero sus reuniones internas muestran que prácticamente todos los rubros ya informaron suspensiones o comenzaron a evaluar esa medida.
La ausencia de un registro consolidado obliga a separar los hechos confirmados de una magnitud total todavía desconocida. Hay restaurantes que cerraron, bodegas que ofrecieron retiros, comercios con suspensiones, dos sucursales de Carrefour clausuradas con continuidad laboral declarada y un ajuste automotor ejecutado en San Juan. Las cámaras empresarias afirman que seguirán buscando acciones para sostener la actividad y reclaman herramientas estatales; mientras tanto, la evolución del empleo dependerá de si el consumo permite detener recortes que ya dejaron de ser excepcionales.