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El oficialismo de Hissa bloqueó la participación municipal en la reforma constitucional

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El Concejo de la capital rechazó un proyecto del justicialismo para intervenir institucionalmente en el debate provincial. La oposición sostiene que la reforma afecta autonomía y mandatos municipales; el texto ya tiene media sanción del Senado.

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El bloque oficialista del intendente Gastón Hissa rechazó en el Concejo Deliberante de la ciudad de San Luis un proyecto para que el Municipio participe institucionalmente en el debate sobre la reforma constitucional impulsada por el gobernador Claudio Poggi. La iniciativa había sido presentada por el justicialismo y buscaba que la capital reclamara una instancia formal de intervención antes de que el texto complete su trámite legislativo. El rechazo alineó al oficialismo municipal con la conducción provincial.

La oposición fundamentó el pedido en que la reforma aborda cuestiones vinculadas con la autonomía municipal y modifica reglas que alcanzan a intendentes y concejales. También propuso ampliar el debate a comisionados municipales, otros concejos deliberantes, universidades, sindicatos, organizaciones civiles y colegios profesionales. El objetivo era abrir una discusión institucional más amplia, no aprobar o rechazar desde el Concejo el contenido completo de la reforma. El bloque de Hissa impidió que esa propuesta avanzara.

El concejal Andrés Russo responsabilizó a Hissa y Poggi por el resultado y afirmó que el oficialismo no quiere escuchar a las instituciones. También sostuvo que detrás de la reforma existiría el propósito de habilitar una nueva reelección del gobernador. Esa acusación pertenece a la oposición y no constituye una conclusión jurídica sobre el texto. El Ejecutivo provincial presenta la iniciativa como una modernización institucional. La controversia obliga a examinar artículos, disposiciones transitorias y efectos concretos sobre mandatos.

La reforma ya obtuvo media sanción en el Senado provincial y debe continuar en la Cámara de Diputados. Por lo tanto, aún no está sancionada de manera definitiva. El debate municipal no modificaba directamente ese trámite, pero podía producir una posición formal de la capital y solicitar participación. La decisión del Concejo cerró esa vía institucional específica. No impide que concejales, intendentes u organizaciones intervengan por otros canales políticos, públicos o legislativos durante el tratamiento restante.

La autonomía municipal es el núcleo que vuelve relevante el episodio más allá de la confrontación partidaria. Una reforma constitucional puede alterar duración y sincronización de mandatos, competencias y relaciones entre Provincia y municipios. Si esos cambios afectan a gobiernos locales, la calidad del proceso depende de la información disponible y la posibilidad de que las instituciones alcanzadas formulen observaciones. El rechazo no demuestra por sí mismo que la reforma reduzca autonomía, pero limita una propuesta concreta para discutir sus consecuencias desde la capital.

Hissa quedó políticamente ubicado junto a Poggi en un tema que puede definir reglas futuras del poder provincial y municipal. Ese alineamiento puede ordenar al oficialismo, aunque también permite a la oposición presentar la reforma como una decisión concentrada. Para evaluar esa crítica será necesario observar el tratamiento en Diputados, las audiencias o consultas que se habiliten, las mayorías requeridas y el texto final. La controversia sobre la participación es diferente de la validez constitucional que eventualmente tenga la reforma sancionada.

El resultado inmediato fue el rechazo de un proyecto municipal, no la aprobación de la reforma constitucional ni la habilitación de una reelección. La iniciativa provincial mantiene su recorrido legislativo y sus artículos pueden cambiar. La publicidad del texto y de sus modificaciones será indispensable para que la controversia no quede reducida a consignas sobre modernización o perpetuación en el poder. También permitirá comparar el régimen propuesto con la Constitución vigente y conocer qué cláusulas afectan de manera directa a la capital. El episodio muestra cómo una discusión sobre reglas generales se transforma en disputa por quiénes pueden intervenir antes de su sanción. La próxima etapa en Diputados determinará si el oficialismo amplía el debate o sostiene un trámite acotado a sus mayorías legislativas. Allí se medirá el alcance real del reclamo opositor.

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