La ciudad de Corrientes iniciará una experiencia para convertir la captura de carbono de su arbolado urbano en activos digitales. El Municipio firmó un convenio con la empresa Biotoken y se propone ser la primera ciudad argentina en aplicar este mecanismo. La iniciativa busca asignar valor económico a un servicio ambiental y obtener recursos que puedan volver al cuidado y la expansión de los árboles de la capital.
El sistema deberá medir cuánto carbono absorben los ejemplares y verificar ese resultado antes de transformarlo en tokens. Una vez certificados, los activos podrán ingresar al mercado voluntario y ser adquiridos por empresas o particulares que quieran compensar sus emisiones. La operación no parte de una estimación general de toda la ciudad: requiere identificar la captura, validarla y convertirla en una unidad que pueda ser ofrecida.
El intendente Claudio Polich presentó el acuerdo como un reconocimiento al trabajo de forestación urbana que Corrientes desarrolla desde hace años. También destacó el carácter pionero de la propuesta dentro del país. La generación de activos no reemplaza esa política previa, sino que intenta construir una fuente de ingresos a partir del carbono retenido por árboles que ya cumplen una función ambiental en el espacio público.
El destino de esos fondos fue incorporado al diseño. Ignacio Maldonado Yonna, secretario de Servicios Públicos, explicó que los ingresos obtenidos se reinvertirán en el plan de arbolado urbano y en el vivero municipal. De ese modo, la venta de activos a compañías o personas interesadas en compensar emisiones quedaría vinculada con el mantenimiento de los ejemplares y con la capacidad local de producir nuevas plantas.
La ciudad mantiene durante este año acciones de forestación mediante los programas La Muni en tu Barrio y Un árbol, un vecino. A esas intervenciones se suman plantaciones realizadas junto con instituciones y otras ejecutadas a pedido de los frentistas. El nuevo instrumento económico se apoyará, por lo tanto, en una política que ya distribuye árboles a través de distintos canales y que ahora busca incorporar medición y certificación del carbono.
La aplicación comenzará con un plan piloto en tres plazas. Allí se pondrá a prueba el procedimiento para cuantificar y certificar la captura antes de extenderlo a una superficie mayor. Si esa etapa valida el sistema, el Municipio y Biotoken prevén ampliarlo al resto de los espacios verdes y a las costaneras Norte y Sur. El próximo paso concreto no será todavía la venta generalizada de tokens, sino comprobar en esos tres puntos que la medición puede sostener activos verificables y generar ingresos destinados al propio arbolado.