Catamarca Política

Contreras condicionó un diálogo con LLA al ordenamiento previo de la UCR catamarqueña

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El presidente electo del radicalismo provincial reivindicó la vocación aliancista y admitió que todo puede dialogarse, pese a la distancia ideológica. Antes de discutir acuerdos para 2027, planteó recuperar identidad, territorialidad, escucha social y organización interna.

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Genaro Contreras, elegido para presidir la Unión Cívica Radical de Catamarca entre 2026 y 2028, dejó abierta la posibilidad de dialogar con La Libertad Avanza de cara a las elecciones de 2027. El dirigente reconoció una distancia ideológica marcada, pero sostuvo que esa diferencia no debe clausurar de antemano una conversación. Su condición principal fue temporal y política: la UCR necesita primero ordenar su estructura, recuperar capacidades perdidas y definir qué radicalismo quiere ofrecer a la provincia.

Contreras describió al partido como una fuerza con vocación aliancista. Esa definición no constituye una decisión de incorporarse a un frente ni un aval automático a LLA. Expresa una disposición a evaluar acuerdos a partir de lo que considere conveniente para Catamarca. El nuevo titular del Comité Provincia propuso buscar un núcleo de coincidencias capaz de reunir sectores diversos y construir una alternativa con posibilidades reales de disputar el gobierno provincial, sin ocultar las diferencias doctrinarias existentes.

La prioridad interna incluye recuperar identidad, presencia territorial y capacidad de escucha. Contreras habló de un radicalismo de pie, cercano a la sociedad y con mayor participación de jóvenes. El diagnóstico supone que la discusión electoral no puede reducirse a elegir un socio nacional. Antes debe reconstruirse la organización provincial, fortalecer comités y elaborar posiciones propias. Sin esa base, una alianza podría convertir a la UCR en acompañante de otra fuerza en vez de permitirle negociar desde una identidad reconocible.

La llegada de Contreras fue resultado de un acuerdo entre sectores radicales que evitó una interna provincial. El dirigente de Belén había participado en las primeras conversaciones y luego pidió ser apartado para facilitar una solución. Su nombre volvió a la mesa cuando los referentes buscaron una lista de unidad. Ese origen le ofrece respaldo inicial, pero también le impone integrar grupos que habían competido por la conducción y transformar el consenso de autoridades en funcionamiento partidario efectivo.

El diálogo con LLA presenta una dificultad adicional por el pase de dirigentes radicales al espacio libertario y por las divergencias ideológicas reconocidas por el propio Contreras. La futura negociación deberá distinguir entre cooperación electoral, acuerdos legislativos y coincidencias de gestión. También tendrá que definir candidaturas, reglas de selección y relación con las fuerzas nacionales. Ninguno de esos elementos quedó resuelto en las declaraciones. La apertura al diálogo es una posición política, no un frente formalizado ni una lista para 2027.

Contreras vinculó además la reconstrucción radical con una agenda provincial. En materia minera sostuvo que la actividad debe traducirse en desarrollo y empleo para Catamarca. Esa afirmación señala un posible terreno programático, pero requiere definiciones sobre proveedores locales, renta, ambiente, infraestructura y distribución territorial de beneficios. Un acuerdo electoral será evaluado no solo por la afinidad con dirigentes nacionales, sino por la capacidad de ofrecer respuestas concretas a esos problemas y preservar prioridades catamarqueñas.

El nuevo presidente procura mantener abiertas varias alternativas mientras ordena el partido. Puede conversar con LLA sin comprometer todavía una alianza y, al mismo tiempo, exigir que la UCR recupere autonomía. Esa secuencia le permite administrar la interna, pero tendrá un plazo limitado: la preparación electoral obligará a elegir socios, candidaturas y programa. El período de conducción 2026-2028 convierte a Contreras en responsable directo de conducir esa definición y de preservar la unidad alcanzada. Por ahora, el dato confirmado es una disposición condicionada al diálogo. La forma que adopte dependerá de la reorganización radical, de la respuesta de los comités del interior y de las coincidencias que cada espacio pueda demostrar. La participación juvenil será otra prueba de si la renovación anunciada modifica realmente la toma de decisiones partidarias. Esa definición aún no existe.

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