El senador nacional por Corrientes Eduardo Vischi puso un límite político al debate sobre una eventual modificación de las PASO. Su diagnóstico fue directo: hoy no existe un consenso suficiente para avanzar con cambios en el régimen de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias.
La advertencia ordena una discusión que aparece en la agenda legislativa del segundo semestre, pero que todavía no muestra una mayoría clara. En un Congreso fragmentado, cualquier reforma electoral exige más que una intención de reforma: necesita acuerdos transversales, garantías institucionales y una lectura compartida sobre las reglas de competencia.
Vischi planteó que el debate sobre las primarias aún tiene camino por recorrer. Esa definición no cierra la puerta a una modificación futura, pero sí marca que el tema no puede resolverse con apuro ni sin una base política amplia. En materia electoral, los procedimientos son tan sensibles como los resultados que producen.
La discusión sobre las PASO combina dos planos. Por un lado, está el argumento de simplificar el calendario político y reducir costos. Por otro, aparece la función que las primarias cumplen para ordenar candidaturas, medir fuerzas internas y ofrecer un filtro previo antes de la elección general.
Para las provincias, el debate tiene además una dimensión federal. Los cambios en el sistema nacional de selección de candidaturas impactan sobre partidos, alianzas, dirigentes territoriales y estrategias locales. Por eso, la posición de un senador correntino también expresa la necesidad de mirar la reforma desde fuera del centro político porteño.
El mensaje de Vischi deja la discusión en suspenso: la reforma puede seguir sobre la mesa, pero no parece tener todavía el volumen político necesario. El segundo semestre legislativo dirá si el tema madura hacia un acuerdo o si las PASO vuelven a quedar como una regla cuestionada, pero vigente.