El peronismo neuquino comenzó a discutir 2027 con una exigencia que puede alterar su relación con el gobernador Rolando Figueroa. Luis “Pichi” Sagaseta, presidente del Congreso provincial del PJ, reclamó listas propias para gobernador y vice, diputados provinciales, intendentes y concejales en los 52 municipios. La definición busca impedir que el partido funcione como una boleta colectora subordinada a La Neuquinidad y recuperar una identidad electoral debilitada por divisiones y derrotas recientes.
La disputa atraviesa la nueva estructura partidaria. José “El Turco” Asaad, intendente de Vista Alegre, conduce el Consejo provincial y mantiene una relación cercana con Figueroa, pero su sector no consiguió controlar el Congreso, órgano encargado de autorizar frentes y alianzas. Sagaseta, vinculado al espacio que lidera Lorena Parrilli, afirmó que no existe diálogo regular entre ambas conducciones, pese a los intentos de acercamiento que se hicieron después de la renovación de autoridades.
La fractura se remonta a la elección de 2023. Una parte del PJ acompañó al actual gobernador y luego se incorporó a su administración; otra resistió esa integración y sostuvo que el partido debía conservar una alternativa propia. Dentro del gabinete provincial hay dirigentes de origen peronista, como Tanya Bertoldi y Lorena Barabini. Para el sector congresal, esa participación individual no puede convertirse en una estrategia que diluya la capacidad del PJ de presentar candidatos y disputar poder.
El planteo incluye todas las categorías porque la dirigencia teme que un acuerdo limitado a la fórmula provincial vacíe las listas locales. La elección podría adelantarse a marzo de 2027, aunque la convocatoria todavía no fue formalizada. Si ese calendario se confirma, el decreto debería conocerse hacia diciembre y reduciría el tiempo disponible para acuerdos, internas y armado territorial. Por eso el Congreso partidario iniciará reuniones regionales y pretende fijar criterios antes de que el cronograma electoral quede cerrado.
En la capital ya aparecen nombres para la intendencia. Lorena Parrilli es promovida por el espacio de Sagaseta, mientras el diputado Darío “Pampa” Peralta también manifestó aspiraciones. Para Cutral Co, Ramón Rioseco conserva centralidad y podría buscar un nuevo mandato municipal. La discusión no consiste solamente en identificar candidaturas competitivas: obliga a decidir si se ordenarán mediante internas, consensos o alianzas que respeten el sello partidario en cada distrito.
El punto de partida electoral es adverso. Fuerza Patria terminó tercera en la elección legislativa de 2025, detrás de La Libertad Avanza y La Neuquinidad, y no obtuvo una banca nacional. El único diputado del espacio, Pablo Todero, concluye su mandato en 2027, mientras el peronismo carece de representación en el Senado. En la Legislatura provincial tiene tres bancas cuyos titulares no siempre actuaron coordinadamente, una fragmentación que disminuye su capacidad de oposición.
Las referencias nacionales tampoco ordenan por sí solas la interna. Sagaseta mantiene cercanía con Cristina Fernández de Kirchner; Darío Martínez participó de actividades vinculadas con Axel Kicillof; Asaad también expresó preferencia por el gobernador bonaerense. Las coincidencias sobre el escenario nacional conviven con desacuerdos provinciales más concretos: cómo relacionarse con Figueroa, quién controla las alianzas y qué grado de autonomía deben conservar los intendentes y legisladores peronistas.
El próximo paso será el ciclo de reuniones regionales que comenzará en Confluencia y desembocará en una resolución del Congreso partidario. Allí deberá definirse si la exigencia de listas propias se convierte en condición obligatoria para cualquier frente o queda abierta a negociaciones distrito por distrito. El PJ neuquino intenta reconstruir una oferta electoral reconocible, pero para hacerlo deberá resolver primero una contradicción interna: participar del poder provincial sin desaparecer dentro de la fuerza que lo administra.