Productores ovinos de Chubut advirtieron que la depredación provoca pérdidas equivalentes a entre 20% y 25% de sus majadas cada año. La estimación fue planteada por Andrés Fajardo, presidente de la Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia, quien describió una situación que deteriora la economía de los establecimientos y pone presión sobre la continuidad de la actividad.
El cálculo expresa la evaluación de los productores representados por la entidad rural y no una medición oficial presentada con metodología detallada. Aun con esa salvedad, el rango informado dimensiona el problema que el sector atribuye a los ataques de predadores. La pérdida no se limita al valor de cada animal: también altera la planificación reproductiva, la escala futura y la disponibilidad de hacienda.
La producción ovina ocupa un lugar histórico en la Patagonia y sostiene trabajo en zonas rurales extensas. Para establecimientos pequeños y medianos, una reducción reiterada de la majada puede absorber márgenes ya condicionados por costos, distancias y dificultades operativas. Fajardo señaló que el deterioro económico compromete la viabilidad de productores que tienen menos capacidad para distribuir el riesgo o reponer animales.
La entidad reclamó medidas urgentes de control. El pedido parte de la idea de que la respuesta actual resulta insuficiente frente a la frecuencia de los ataques. La comunicación no precisa qué instrumentos deberían aplicarse, qué especies concentran el daño, cuántos establecimientos fueron relevados ni durante qué período se construyó el porcentaje difundido.
Esos datos pendientes son importantes para diseñar intervenciones y evaluar resultados. Un programa de manejo requiere distinguir territorios, densidad de predadores, sistemas productivos y efectos ambientales. La urgencia expresada por los productores deberá articularse con definiciones técnicas y normativas que permitan reducir pérdidas sin convertir la estimación sectorial en una cifra única para toda la provincia.
El reclamo instala la depredación como un problema productivo de primera línea para la ganadería ovina chubutense. El dato disponible es la pérdida anual de 20% a 25% informada por la representación rural. Las soluciones concretas, su alcance territorial y los recursos necesarios todavía no fueron detallados, pero el sector advierte que la demora aumenta la fragilidad de numerosas explotaciones.