El gobernador Marcelo Orrego afirmó que San Juan seguirá el debate electoral nacional antes de cerrar las reglas con las que votará en 2027. La Provincia trabaja en una reforma propia, pero quiere conocer si el Congreso modifica o elimina las primarias abiertas nacionales. Esa decisión influirá especialmente sobre una eventual unificación de calendarios. La espera no implica abandonar el proyecto local, sino postergar algunos componentes hasta contar con un escenario federal más claro.
Orrego reiteró su rechazo a la ley de lemas y la calificó como un mecanismo que no sirve a la ciudadanía. Su propuesta es avanzar hacia la boleta única de papel, a la que atribuye un procedimiento más sencillo, menor costo e impacto ambiental reducido. La definición política del gobernador fija la dirección general de la reforma, aunque todavía deben conocerse la letra completa del sistema, el diseño de la boleta y las reglas para categorías y alianzas.
El vicegobernador Fabián Martín señaló que el Ejecutivo y la Legislatura tienen un proyecto avanzado, pero esperan que se aclare el panorama nacional. Explicó que, si Nación elimina las PASO y concentra su calendario, aumentaría la posibilidad de celebrar las elecciones sanjuaninas en la misma fecha. Si el esquema federal se mantiene, la Provincia deberá decidir si separa los comicios y cómo organiza la selección de candidaturas dentro de cada fuerza. Esa selección puede quedar en manos de mecanismos partidarios, internas o acuerdos, según lo que finalmente establezcan las normas y cartas orgánicas.
San Juan ya dejó de utilizar primarias provinciales durante la administración anterior, pero conserva el Sistema de Participación Democrática Abierta, SIPAD, asociado con la ley de lemas. Martín afirmó que existe consenso para derogarlo y recordó que el gobernador envió una iniciativa con ese objetivo. La derogación, sin embargo, no completa por sí sola el régimen: hace falta aprobar el mecanismo que lo reemplazará y regular la transición hacia la boleta única.
La elección nacional y la provincial responden a autoridades y normas diferentes. La coordinación puede simplificar la logística para el votante, pero también exige compatibilidad entre instrumentos, oficialización de listas, escrutinio y financiamiento. Una reforma cercana al calendario electoral debe además ofrecer previsibilidad a partidos, municipios y organismos de control. Por esa razón, la fecha de sanción resulta tan importante como la opción técnica elegida. La capacitación de autoridades de mesa y electores también necesita tiempo si se introduce una boleta distinta de la utilizada anteriormente.
Martín ubicó entre octubre y noviembre el período en el que la Provincia debería avanzar y resolver las reglas. No se trata todavía de una fecha legal ni de una convocatoria electoral, sino de un horizonte político expresado por el vicegobernador. Informó además que la Cámara no sesionará esta semana y que tiene pendientes ternas judiciales, entrevistas y convenios que deberán pasar por comisiones antes de una próxima reunión.
Lo definido es la intención de eliminar el SIPAD y adoptar la boleta única de papel; lo pendiente es el texto final, su aprobación y la relación con el calendario nacional. El Gobierno presenta la reforma como una simplificación orientada a futuras generaciones, pero su legitimidad dependerá también de un debate abierto y reglas estables para todos los competidores. Hasta la sanción legislativa, los sanjuaninos no tienen todavía un nuevo sistema electoral vigente para 2027. La publicación anticipada del proyecto y simulaciones de la boleta ayudarían a evaluar costos, accesibilidad y posibles confusiones antes de votar la norma. Audiencias con especialistas, partidos y organizaciones civiles podrían mejorar el diseño sin alterar el objetivo político ya anunciado. El calendario nacional no debería impedir esa deliberación provincial. La previsibilidad debe ser un objetivo central.