Javier Milei confirmó que ya definió a su compañero de fórmula para competir por la reelección en 2027, pero decidió mantener el nombre en reserva. La revelación instala una candidatura vicepresidencial sin identidad pública y formaliza la intención del mandatario de buscar un segundo período. También aparece en un momento de ruptura política con Victoria Villarruel, la actual vicepresidenta, con quien mantiene una confrontación abierta.
La tensión dentro de la fórmula vigente le da un significado inmediato al anuncio. Villarruel había expresado preocupación por el estado del Presidente y sostuvo que repetía ideas insensatas e imaginaba otras. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, respondió con un pedido para que diera un paso al costado. Milei no identificó a su reemplazante electoral ni explicó el criterio de la elección, pero dejó claro que la vicepresidencia de una eventual segunda gestión ya forma parte de su diseño político.
El Presidente acompañó esa definición con una propuesta para modificar el calendario electoral. Reiteró su rechazo a las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias y las presentó como internas partidarias financiadas por los contribuyentes. Estimó su costo anual en US$250 millones y pidió que el Congreso acompañe su eliminación, una decisión que alteraría la forma en que las fuerzas nacionales seleccionan candidaturas antes de los comicios generales.
La agenda hacia 2027 no quedó limitada a nombres y reglas electorales. Milei afirmó que, si obtiene otro mandato, acelerará las reformas económicas tan rápido como lo permita la realidad. Ubicó la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central como la principal prioridad legislativa del semestre: pretende limitar la misión del organismo a preservar el valor de la moneda, prohibir el financiamiento al Tesoro y proteger a sus autoridades de remociones decididas por el poder de turno.
Para sostener esa proyección, el mandatario enumeró resultados y expectativas de su programa. Defendió el superávit fiscal, la baja de la inflación, el levantamiento del cepo y la recomposición de reservas, aunque reconoció que parte de la población todavía no percibe una mejora en sus ingresos. También afirmó que el RIGI ya reúne inversiones aprobadas por más de US$46.000 millones, otras superiores a US$100.000 millones en evaluación y anuncios que llevarían el conjunto por encima de US$150.000 millones.
La estrategia quedó así organizada en tres decisiones todavía abiertas: revelar al compañero de fórmula, conseguir apoyo para eliminar las PASO y aprobar el nuevo marco del Banco Central. Milei fijó la dirección, pero no anunció cuándo hará público el nombre elegido ni qué acuerdos sostendrán las reformas. El Congreso será el primer ámbito donde deberá convertir esa hoja de ruta electoral y económica en votos concretos antes de que comience formalmente la campaña de 2027.