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Mendoza acelera su apuesta tecnológica con una zona económica digital

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La provincia busca atraer empresas de software, inteligencia artificial, fintech y servicios exportables con un esquema pensado para reducir trabas regulatorias y administrativas.

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Mendoza empezó a mover una pieza estratégica para diversificar su matriz productiva más allá de los ejes tradicionales de la provincia. La apuesta apunta a consolidar un ecosistema de economía digital capaz de atraer inversiones, empresas tecnológicas y talento exportador desde el interior argentino.

El proyecto tiene como eje la creación de una Zona Económica Digital impulsada por Andén en alianza con el Gobierno de Mendoza. En ese marco, la firma lanzó Inception, un programa destinado a incorporar a las primeras 50 startups y compañías tecnológicas interesadas en formar parte de la iniciativa.

La propuesta busca articular innovación, internacionalización y desarrollo territorial. El objetivo es que empresas de software, inteligencia artificial, fintech, videojuegos, biotecnología, ciberseguridad, marketing, blockchain, agtech, wine-tech y servicios profesionales exportables encuentren en Mendoza un entorno más ágil para operar y escalar hacia otros mercados.

El esquema contempla una Zona Franca Digital dentro de la Zona Franca de Mendoza, con herramientas tecnológicas para simplificar trámites, integrar procesos y facilitar el acceso a beneficios vinculados con la Ley de Economía del Conocimiento. La promesa central es reducir costos regulatorios y administrativos para compañías que compiten en una economía cada vez menos atada a la geografía.

La iniciativa también dialoga con sectores tradicionales de la provincia. La minería necesita soluciones de automatización, monitoreo remoto y análisis de datos, mientras que la vitivinicultura avanza hacia trazabilidad, comercio electrónico e inteligencia artificial aplicada a la producción. En ese cruce, la economía del conocimiento aparece como una capa transversal de valor.

Mendoza llega a esta discusión con activos propios: calidad de vida, capital humano, costos competitivos y una digitalización creciente de servicios públicos. Para sus impulsores, el desafío no es solo producir talento, sino evitar que las empresas argentinas deban radicarse en otras jurisdicciones para encontrar reglas más simples y competitivas.

La oportunidad se apoya además en un sector nacional en expansión. La economía del conocimiento superó por primera vez los USD 10.000 millones en exportaciones anualizadas y se consolidó como uno de los grandes generadores de divisas del país. En ese escenario, Mendoza intenta posicionarse como una plataforma tecnológica con ambición regional.

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