La Cumbre Política de Mujeres realizada en La Rioja reunió a referentes de todos los departamentos y a dirigentes nacionales para discutir liderazgo, acceso al poder y violencia política. La convocatoria, organizada por la Secretaría de Mujer y Diversidad, buscó ir más allá de un encuentro testimonial y construir una agenda común sobre participación en espacios de decisión.
Karen Navarro, secretaria de Mujer y Diversidad, ocupó un lugar central al presentar la cumbre como una herramienta para organizar demandas y fortalecer liderazgos. Su planteo puso el foco en la necesidad de que las mujeres no solo participen en campañas o estructuras territoriales, sino que accedan de manera efectiva a lugares donde se definen presupuestos, candidaturas y políticas públicas.
El gobernador Ricardo Quintela utilizó la apertura para vincular el encuentro con la reorganización del peronismo. Reclamó unidad, trabajo territorial y construcción de una alternativa nacional. Esa intervención amplió el alcance del evento, aunque también introdujo una tensión: una agenda de participación femenina puede fortalecerse dentro de un proyecto partidario, pero corre el riesgo de quedar subordinada a la disputa electoral.
Los paneles abordaron liderazgo, violencia política, redes sociales, acceso al poder y construcción de acuerdos. Participaron figuras con trayectorias diferentes, entre ellas Hilda Aguirre de Soria, Estela Díaz, Gabriela Pedrali, Diana Maffía, Teresita Madera, Marita Perceval, Florencia López y Marcela Pagano. Esa diversidad permitió mostrar que las barreras no pertenecen a una sola fuerza.
La violencia política fue uno de los ejes más relevantes. No se trata únicamente de agresiones explícitas: también incluye deslegitimación, hostigamiento digital, campañas basadas en género y obstáculos informales para ocupar posiciones de conducción. Una agenda seria necesita protocolos partidarios, mecanismos de denuncia, sanciones y apoyo institucional.
Karen Navarro también reivindicó la continuidad de políticas de género en La Rioja. Para que esa continuidad sea medible, la Provincia debería publicar indicadores de participación en cargos ejecutivos, legislativos y partidarios, además de datos sobre denuncias, atención y prevención de violencias. Sin información, el compromiso puede quedar en el plano discursivo.
El acceso al poder requiere además recursos. Competir políticamente implica tiempo, redes, financiamiento y capacidad de organización. Las cuotas de género corrigen una parte de la desigualdad, pero no garantizan influencia real si las mujeres ocupan lugares con menor presupuesto, menor visibilidad o escasa capacidad de decisión.
El próximo paso será convertir la cumbre en una agenda de seguimiento. Karen Navarro puede darle continuidad si traduce los debates en propuestas, metas e instancias periódicas abiertas a distintas pertenencias. El valor del encuentro no estará solo en la convocatoria, sino en cuánto logre ampliar participación efectiva y reducir barreras concretas para el ejercicio del poder.