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Jujuy tensiona el modelo del litio: regalías, empleo y control ambiental en el centro del debate

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Funcionarios, legisladores y empresarios discutieron cómo distribuir las regalías mineras, ampliar el empleo local y sostener controles ambientales sobre los proyectos de litio.

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El litio volvió a ordenar la discusión económica y política de Jujuy. El crecimiento de la actividad minera ya no aparece solo como una oportunidad de inversión, sino como una prueba sobre la capacidad provincial para convertir recursos naturales en empleo, ingresos públicos y reglas ambientales sostenibles.

El eje más sensible del debate fue el destino de las regalías. La discusión no quedó limitada a subir o mantener porcentajes, sino a definir cómo vuelven esos fondos a las zonas donde se desarrolla la minería. En ese punto, la demanda de transparencia se cruzó con una pregunta de fondo: qué parte de la renta minera queda efectivamente asociada a infraestructura, servicios y desarrollo local.

El ministro de Minería, José Gómez, defendió el esquema legal vigente y detalló que el 35% de las regalías se dirige al fondo de Quebrada y Puna, otro 10% a municipios cabecera y el resto a la provincia. También marcó el salto de la recaudación: de unos 200 millones de pesos en 2020 a 23.000 millones el año pasado, una escala que explica por qué la minería se volvió un asunto central de la administración pública jujeña.

La dimensión productiva también ocupó un lugar clave. Gómez sostuvo que el sector genera alrededor de 10.000 empleos directos e indirectos, con impacto en exploración, operación y servicios. A la vez, aclaró que la minería no puede resolver por sí sola el desempleo estructural de la provincia, aunque sí puede sostener puestos formales en regiones donde las alternativas laborales son más escasas.

Desde el sector empresario, la preocupación pasa por evitar que una mayor presión fiscal o regulatoria vuelva inviables algunos proyectos. La Cámara Minera de Jujuy acompañó el reclamo de transparencia en el uso de los recursos, pero advirtió que cambios pequeños en la carga económica pueden afectar la factibilidad de inversiones que todavía dependen de exploración, financiamiento y previsibilidad.

El otro punto crítico fue el ambiente. Gómez afirmó que el Ministerio de Minería fortaleció su capacidad técnica, con 141 inspecciones durante 2025 y 64.000 kilómetros recorridos en tareas de control. También señaló avances en la digitalización de informes ambientales y en el monitoreo del agua en la cuenca Olaroz-Cauchari, donde las empresas utilizarían el 43% de la recarga disponible.

La discusión dejó una conclusión compartida, aunque con matices: el litio puede ser una plataforma de desarrollo para Jujuy solo si combina inversión, empleo local, control estatal e información pública verificable. El desafío provincial ya no es apenas atraer proyectos, sino construir una institucionalidad capaz de sostenerlos sin perder legitimidad social ni competitividad económica.

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