El PJ de Jujuy llega al cierre de listas dividido entre Carolina Moisés y una coalición que reúne al diputado Rubén Rivarola, La Cámpora, dirigentes ligados a Eduardo Fellner y sectores de Carlos Haquim y Guillermo Snopek. La elección interna será el 30 de agosto, pero la disputa por la presidencia partidaria expone estrategias opuestas para reconstruir una fuerza intervenida.
Moisés reclamó un lugar central y ofreció ceder la mayoría de los cargos de conducción a cambio de encabezar una lista de unidad. Cuando esa fórmula no prosperó, propuso como alternativa a Carlos de Aparici, hijo del exgobernador Ricardo de Aparici. El sector rival rechazó ambas opciones y sostuvo a Facundo Figueroa Caballero, diputado provincial y exministro de Desarrollo Social.
La senadora conserva su principal apoyo territorial en San Pedro y proyecta un peronismo federal, pragmático y no alineado con el kirchnerismo. En esa construcción aparece el respaldo político del gobernador salteño Gustavo Sáenz. Sus adversarios, en cambio, reunieron corrientes que antes competían entre sí para evitar que Moisés controle la estructura y las candidaturas de 2027.
La interna también carga con las sanciones aplicadas después de la votación del presupuesto provincial de 2026. Moisés fue cuestionada por su conducta legislativa, aunque Rivarola y Liliana Fellner también quedaron bajo discusión disciplinaria. Más tarde, la senadora abandonó el bloque de Unión por la Patria junto con Guillermo Andrada y Sandra Mendoza, una ruptura que profundizó la distancia con la conducción nacional.
El partido atraviesa además las secuelas de sucesivas intervenciones. El juez Marcelo Hansen había instalado al salteño Ricardo Villada, pero la Cámara Nacional Electoral dejó sin efecto esa conducción y ordenó normalizar el PJ mediante elecciones. Por eso la competencia actual no solo distribuye cargos: define quién administrará el padrón, la organización y el vínculo con los bloques legislativos. La disputa por la conducción también ordenará la relación con los bloques provinciales y nacionales. Una victoria de Moisés reforzaría la estrategia de autonomía frente al kirchnerismo; un triunfo del frente rival volvería a concentrar sectores diversos bajo una conducción que promete mayor disciplina partidaria y coordinación opositora.
Las listas deben presentarse antes del cierre del 30 de julio; luego habrá una semana para impugnaciones y el 8 de agosto se oficializarán las nóminas. Si no hay acuerdo, la votación del 30 de agosto resolverá una presidencia con impacto directo en 2027, cuando ocho de los once diputados provinciales del peronismo deberán renovar sus bancas.