El centro de la Ciudad de Mendoza ofrece una imagen comercial dividida. Sobre la calle San Martín predominan los negocios abiertos, aunque el movimiento de clientes es escaso y las vidrieras exhiben liquidaciones de 40% y 50% en ropa y calzado. La vacancia aparece con más fuerza al entrar en las galerías, recorrer calles laterales o avanzar hacia los corredores gastronómicos de Juan B. Justo y Arístides Villanueva.
La baja afluencia convive con precios promocionales que no alcanzan para restablecer la demanda. Los vendedores esperan compradores que llegan de manera esporádica, mientras una parte mayor del ingreso familiar se destina a necesidades básicas. Un relevamiento de la Cámara de la Indumentaria incorporado al diagnóstico registró una caída de 15% en la producción de ropa, un retroceso de 17% en las ventas de shoppings y supermercados y la pérdida de 4.371 empleos vinculados con la confección.
La Galería Independencia concentra una de las escenas más críticas. Allí fueron identificados al menos nueve locales cerrados: algunos carteles anunciaban mudanzas dentro del mismo paseo o hacia otra zona de la ciudad, mientras otros señalaban clausuras. También dejó de funcionar el restaurante histórico ubicado al final de la galería. En la Galería Mendoza continúan abiertas cafeterías y comercios cercanos a los accesos, pero sus pasillos reúnen numerosos espacios desocupados.
La situación no es idéntica en todos los paseos. La Galería Kolton mantiene sus locales de ropa y su cafetería, aunque tiene al menos dos persianas bajas hacia la salida de calle Lavalle. La Galería Caracol sostiene mayor circulación gracias a una oferta especializada en tatuajes, piercings, historietas y ropa vinculada con bandas y películas. El Pasaje San Martín también preserva actividad mediante pequeños negocios y propuestas culturales que recuperaron parte de su dinamismo.
En Juan B. Justo, dos establecimientos quedaron cerrados definitivamente y ofrecidos en alquiler: una hamburguesería y un patio cervecero tradicional. Sobre Arístides Villanueva también permanecen vacíos antiguos espacios gastronómicos donde funcionaron Ground, Taquería y otros locales de la noche mendocina. A la vez, calles como 9 de Julio, General Paz y San Juan muestran una frecuencia mayor de carteles de alquiler que la avenida principal.
La fotografía no permite describir un centro completamente paralizado ni un comercio recuperado. Persisten negocios que apelan a promociones, liquidaciones y actividades culturales, junto con paseos donde la vacancia se consolidó. El próximo indicador será la capacidad de esos espacios para recibir nuevos inquilinos y de los comercios abiertos para transformar las rebajas en ventas sostenidas; por ahora, la resistencia de San Martín convive con cierres más intensos a pocos metros.