Comodoro Rivadavia registró 373 bajas de locales comerciales entre enero y julio de 2026. El dato surge de un relevamiento del Observatorio de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, construido con información de la Dirección de Habilitaciones municipal y seguimiento de la actividad. El registro mide cesaciones administrativas y no debe confundirse automáticamente con quiebras judiciales.
En el mismo período hubo 123 nuevas habilitaciones. Sin embargo, más de siete de cada diez correspondieron a renovaciones o movimientos vinculados con comercios que ya funcionaban, no necesariamente a emprendimientos nuevos. Esa diferencia impide restar las altas de las bajas como si ambos grupos expresaran aperturas y cierres equivalentes. La rotación formal resulta menor de lo que sugeriría una lectura superficial del padrón.
Las ventas aportan otra dimensión de la crisis. Durante el primer semestre, la contracción se ubicó entre el 15% y el 29%, según el período y el segmento considerado. El estudio señaló que la caída del consumo local llegó a duplicar el promedio nacional. Alquileres, salarios, servicios, impuestos, reposición y capital de trabajo continuaron presionando sobre negocios que reciben menos clientes y facturan menos.
El 90% de los comerciantes consultados declaró una disminución alta o muy alta de su facturación. Cerca de tres de cada diez no tenía certeza de poder mantener abierto su establecimiento hasta el final de 2026. Esas respuestas describen expectativas y riesgo futuro; no deben sumarse a las 373 bajas ya registradas como si fueran cierres adicionales consumados.
La composición de las cesaciones también requiere precisión. El 64% correspondió a cierres voluntarios decididos por propietarios que no alcanzaban rentabilidad suficiente. El 36% restante se vinculó con clausuras administrativas. Ambas categorías implican una baja del registro comercial, pero responden a mecanismos distintos: una decisión económica de abandonar la actividad y una intervención de la autoridad sobre el establecimiento.
El informe relacionó el deterioro con la crisis nacional y con problemas propios de una ciudad dependiente de los hidrocarburos: retroceso de la actividad petrolera, salida de empresas de servicios hacia Vaca Muerta y pérdida de empleo. El próximo corte deberá mostrar cuántos negocios lograron sostenerse hasta diciembre y cuántas habilitaciones representaron aperturas reales. Por ahora, la combinación de 373 bajas, ventas en descenso e incertidumbre confirma una contracción comercial profunda.