Sergio Ziliotto dejó de dar por hecho que La Pampa repetirá en 2027 el calendario desdoblado utilizado en las dos elecciones anteriores. La posibilidad de convocar las internas partidarias en febrero y los comicios provinciales en mayo sigue abierta, pero el gobernador decidió esperar señales nacionales y ordenar primero la competencia dentro del peronismo pampeano.
El esquema de 2019 y 2023 buscó separar la discusión local de la elección presidencial. En 2023 también permitió al oficialismo tomar distancia del desgaste del gobierno de Alberto Fernández. Esta vez, sin embargo, la eventual continuidad de las PASO nacionales, el uso de la Boleta Única de Papel y la diferencia con la boleta provincial agregan costos y complejidad operativa.
Ziliotto sostiene públicamente que falta una eternidad y que la gestión será el principal activo electoral. Detrás de esa prudencia aparecen las presiones internas de Fuerza Pampa, vinculada a Carlos Verna, y el peso de los intendentes Luciano di Nápoli y Fernanda Alonso, conductores de Santa Rosa y General Pico, las dos ciudades decisivas.
El gobernador también observa la disputa nacional entre Axel Kicillof y el kirchnerismo. Una fractura abierta en el PJ puede modificar las alianzas, la marca electoral y el momento conveniente para votar. Adelantar la provincia permitiría proteger la agenda local; unificar fechas, en cambio, podría aprovechar una candidatura nacional competitiva y reducir el cansancio de múltiples campañas.
La oposición tampoco resolvió su arquitectura. La UCR aspira a encabezar una alianza con La Libertad Avanza, el PRO y Comunidad Organizada, pero existen resistencias libertarias y divisiones entre dirigentes amarillos que prefieren conservar identidad propia y otros más cercanos a LLA. La presencia de Juan Carlos Tierno añade otra negociación difícil. El uso de sistemas de votación distintos agrega una dificultad pedagógica. Si las fechas se acercan, los partidos deberán explicar a los electores cuándo se usa la Boleta Única de Papel nacional y cuándo rige la boleta partidaria provincial, además de organizar fiscales y capacitación para dos procedimientos que no son equivalentes.
La decisión no es solo una fecha: ordenará candidaturas, coaliciones y métodos de votación distintos. El próximo dato relevante será la definición nacional sobre las PASO y la evolución de la interna peronista. Con esas variables, Ziliotto deberá optar entre repetir el desdoblamiento que protegió al oficialismo o asumir una elección concurrente con riesgos y beneficios nuevos. La fecha elegida también condicionará los plazos para alianzas e internas, de modo que una demora excesiva puede reducir el margen de negociación que hoy el gobernador pretende preservar.