Neuquén

Vaca Muerta multiplica las obras y expone el límite urbano de Añelo

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La ciudad de Neuquén sumó más de 60.000 metros cuadrados construidos en el primer trimestre y creció 9,2% la cantidad de empresas del sector. Añelo concentra la otra cara del auge: recibe trabajadores y proyectos más rápido de lo que amplía viviendas, servicios y equipamiento urbano.

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El impulso de Vaca Muerta ya no se mide solamente en pozos y ductos. En la ciudad de Neuquén, el primer trimestre de 2026 sumó más de 60.000 metros cuadrados de nuevas construcciones, 20,3% por encima del mismo período de 2025. El aumento de obras revela cómo la actividad hidrocarburífera está reorganizando el mercado inmobiliario, pero también anticipa una presión urbana que se vuelve más visible a medida que llegan empresas y trabajadores.

El movimiento alcanza a toda la cadena vinculada con el yacimiento. Un relevamiento del IERIC registró un crecimiento interanual del 9,2% en la cantidad de constructoras y empleadores, mientras las operadoras proyectan inversiones cercanas a US$14.000 millones durante el año. Parte de ese capital se concentra en perforación, transporte y producción; otra parte genera demanda fuera de los campos petroleros.

Las necesidades incluyen bases operativas, oficinas, galpones, centros logísticos, hoteles y apart-hoteles para personal que viaja a los campamentos sin radicarse de forma permanente. A ese mercado corporativo se suma la vivienda de quienes se instalan por trabajo. La construcción absorbe así dos demandas simultáneas: instalaciones para la industria y espacio residencial para una población que crece al ritmo de la explotación.

Añelo concentra la tensión entre ambas velocidades. La localidad aumentó 142% su población entre 2010 y 2022 y sigue recibiendo nuevos habitantes, aunque la mitad de sus parcelas urbanas permanece sin construir. La disponibilidad física de suelo no resolvió por sí sola el problema, porque transformar lotes en barrios requiere redes, servicios, calles, equipamiento y una oferta habitacional compatible con los ingresos de quienes llegan.

Los registros municipales muestran una presión sostenida: unas 1.400 personas arribaron en 2024, 1.700 en 2025 y 546 durante los primeros meses de 2026. A esa cuenta se agrega una población estimada en 20% que vive en Añelo sin haber formalizado todavía el cambio de domicilio. La diferencia entre habitantes registrados y reales dificulta dimensionar con precisión la demanda de agua, energía, salud, educación y transporte.

El intendente Fernando Banderet convirtió esa dificultad en una advertencia concreta. En junio recomendó que quienes evalúan mudarse no lleguen con sus familias sin contar antes con empleo asegurado, porque la infraestructura urbana no absorbe el ritmo de expansión. Su mensaje expone el límite del boom: la generación de actividad no garantiza que la ciudad pueda recibir de inmediato a todos los que buscan participar de ella.

La próxima etapa no dependerá únicamente de cuántos edificios o metros cuadrados se incorporen. Neuquén y Añelo deberán coordinar inversión privada y planificación pública para que viviendas, servicios y redes crezcan junto con las instalaciones petroleras. Si esa infraestructura mantiene el rezago, el mismo dinamismo que sostiene la construcción puede profundizar la escasez habitacional y los cuellos de botella urbanos en el corazón de Vaca Muerta.

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