Tenaris SIAT, del Grupo Techint, desvinculó a 150 trabajadores contratados en su planta de Valentín Alsina, partido de Lanús, después de quedar fuera de licitaciones clave asociadas a Vaca Muerta y al proyecto de exportación de gas natural licuado de Southern Energy.
La medida afecta a personal contratado y no a la planta permanente. De los 200 operarios bajo esa modalidad, tres cuartas partes quedarán fuera de la nómina desde el 1° de julio, mientras el establecimiento conserva alrededor de 150 empleados efectivos.
La fábrica bonaerense es estratégica porque Tenaris es la única productora local de este tipo de tubería para la industria energética. Durante la construcción del Gasoducto Perito Moreno, la planta llegó a superar los 550 trabajadores bajo convenio y operó en tres turnos para abastecer la demanda de caños.
El cuadro cambió tras la finalización de grandes obras. Desde fines de 2025, luego de concluir el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, la planta arrastraba menor actividad y había aplicado suspensiones rotativas durante varios meses.
El golpe principal llegó con la pérdida de la licitación para proveer tubos del gasoducto entre Vaca Muerta y Río Negro, adjudicada a la empresa india Welspun. La compulsa privó a Valentín Alsina de una fuente de demanda que, según la propia compañía había advertido, podía sostener la producción durante cerca de nueve meses.
Techint también quedó fuera, a través de la UTE Techint-Sacde, de la licitación para la construcción del gasoducto de 471 kilómetros entre Neuquén y la costa rionegrina, parte del mismo proyecto de Southern Energy. Esa obra quedó en manos de la UTE Victor Contreras-SICIM.
El proyecto de Southern Energy involucra a Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, y prevé inversiones de gran escala para exportar GNL desde la costa atlántica. La paradoja industrial es que una expansión energética de esa magnitud no necesariamente asegura carga de trabajo para proveedores locales.
Para Buenos Aires, los despidos en Valentín Alsina exponen una tensión de fondo entre competitividad, compras privadas, política energética y empleo industrial. La pérdida de contratos en Vaca Muerta no queda en Neuquén: también se traduce en menos trabajo formal en el conurbano productivo.