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La Unión Europea dio marcha atrás con una medida que afectaba al biodiesel argentino

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El Parlamento Europeo rechazó una modificación que clasificaba a la soja como cultivo de alto riesgo ambiental. El Gobierno y Ciara-CEC celebraron la decisión porque preserva un mercado clave para biodiesel y aceite de soja industrial.

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El Gobierno argentino celebró que la Unión Europea dejara sin efecto una modificación regulatoria que podía complicar las exportaciones del complejo sojero, en especial las ventas de biodiesel hacia el mercado europeo.

La decisión fue destacada por el canciller Pablo Quirno, quien sostuvo que el resultado reflejó una gestión diplomática efectiva y una postura técnica presentada por la Argentina ante las autoridades europeas.

El punto central era la clasificación de la soja como cultivo de alto riesgo ambiental por cambios indirectos en el uso del suelo. Esa definición podía excluir al biodiesel argentino como fuente de energía renovable dentro del marco regulatorio europeo.

El Parlamento Europeo rechazó las modificaciones propuestas por la Comisión Europea al reglamento 807. Con ese paso, la Comisión deberá reescribir el texto siguiendo lineamientos compatibles con la posición técnica argentina y con los planteos del sector agroindustrial.

La Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales también celebraron la marcha atrás. Su presidente, Gustavo Idígoras, calificó el resultado como una gestión público-privada exitosa para la Argentina.

El impacto económico es relevante. El biodiesel argentino tiene en Europa su único mercado externo abierto y representa exportaciones anuales cercanas a 350 millones de dólares. A eso se suma el aceite de soja para uso industrial, con ventas por otros 480 millones de dólares.

La resolución llega en un momento sensible para la cadena sojera. La menor tracción de la demanda de harina y pellets obliga a fortalecer otros destinos y productos de mayor valor relativo, especialmente aceite, biodiesel y usos industriales.

Para la Argentina, el episodio muestra que la agenda ambiental europea ya forma parte directa de la competitividad exportadora. La discusión no se limita al comercio: combina sustentabilidad, regulación, diplomacia técnica y defensa de una de las principales fuentes de divisas del país.

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