La inflación de la Ciudad de Buenos Aires volvió a acelerarse en julio y alcanzó el 2,9%, un punto porcentual por encima del 1,9% registrado en junio. Con el nuevo dato, el aumento acumulado desde enero llegó al 19,4% y la variación de los últimos doce meses se ubicó en 33,2%. El cambio interrumpió el alivio del mes anterior y mostró que el costo de vida porteño sigue recibiendo presión de gastos que los hogares no pueden postergar.
La diferencia entre bienes y servicios explica buena parte del movimiento. Los bienes aumentaron 1,4%, mientras que los servicios avanzaron 3,8% durante julio y acumularon 36,1% interanual. La vivienda, el agua, la electricidad y el gas subieron en conjunto 2,7%, impulsados por expensas, alquileres y ajustes de la tarifa eléctrica residencial. Ese patrón trasladó el centro de la inflación hacia facturas y compromisos mensuales de mayor rigidez.
El transporte aumentó 3,1%, con incidencia de los pasajes urbanos y los servicios aéreos. Los precios regulados, por su parte, avanzaron 3%: las cuotas de colegios privados subieron 4,1%, la salud paga 2,4% y también aumentaron las telecomunicaciones. La inflación núcleo, que excluye componentes regulados y estacionales, terminó en 2,2%, de modo que el salto general no respondió a una sola categoría sino a la combinación de tarifas, servicios y consumos de temporada.
Los alimentos y bebidas no alcohólicas registraron una variación promedio de 1,9%, pero el dato agregado ocultó movimientos fuertes en productos esenciales. Verduras, tubérculos y legumbres aumentaron 9% en treinta días, los lácteos y huevos 2,2%, y el pan y los cereales 1,6%. La disparidad implica que la experiencia concreta de cada familia depende de cuánto destina a alimentos frescos, vivienda, transporte y otros gastos fijos.
El componente estacional trepó 10,9% durante el receso invernal. Dentro de ese grupo, gastronomía y hotelería aumentaron 5,3%, y recreación 5,8%. Los rubros vinculados con las vacaciones se sumaron así a la presión de los servicios permanentes. El resultado porteño puede ofrecer una señal para el próximo dato nacional, pero no lo determina: el índice del INDEC utiliza su propia cobertura geográfica y metodología y todavía debe ser publicado.
La comparación que queda abierta será entre la medición porteña y el IPC nacional de julio. El 2,9% de la Ciudad fija un antecedente más alto que el de junio y muestra que la estabilidad relativa de muchos bienes no alcanzó para compensar las subas de servicios, regulados y estacionales. Para los hogares, el dato central no es solo el rebote mensual, sino la concentración de los aumentos en compromisos que se repiten todos los meses y reducen el ingreso disponible.