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La agroindustria sostiene a Entre Ríos mientras el empleo privado sigue sin despegar

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La actividad provincial cerró 2025 con una suba interanual del 1,2%, apoyada en trigo, soja, avicultura y porcinos, pero con señales de desaceleración y caída del empleo formal.

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La economía de Entre Ríos llega a 2026 con una señal doble: la agroindustria vuelve a funcionar como sostén de la actividad, pero esa tracción todavía no alcanza para recomponer el mercado laboral privado. El cierre de 2025 mostró una mejora interanual del 1,2% en la actividad provincial, aunque con un ritmo que fue perdiendo intensidad hacia el final del período.

El dato surge del seguimiento del Indicador Sintético de Actividad Económica de Entre Ríos, elaborado por la estadística provincial y analizado por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales del Consejo Empresario de Entre Ríos. La lectura permite ver una provincia que acompaña la recuperación nacional, pero con una base productiva muy dependiente del desempeño de sus cadenas agroindustriales.

En ese mapa, los motores más visibles fueron la molienda de trigo y de soja, que a marzo de 2026 crecieron 6,7% y 2,1% interanual. También se destacó la faena avícola, un sector en el que Entre Ríos mantiene un peso nacional decisivo: concentró el 52% del total del país y registró una suba interanual del 9%. La faena porcina completó el bloque expansivo con un incremento del 23%.

La foto, sin embargo, no es homogénea. La molienda de arroz cayó 15% interanual, pese a que la provincia concentra más del 70% del total nacional en esa actividad. La industria aceitera también mostró un deterioro fuerte, con una baja del 46%, atravesada por menor disponibilidad de materia prima, costos de producción más altos y cambios en los incentivos asociados a la exportación.

La faena bovina sumó otra señal de debilidad, con una caída del 8% interanual vinculada al menor stock ganadero y a los efectos de eventos climáticos adversos. El resultado es una economía agroindustrial con ramas que empujan y otras que retroceden, lo que reduce la potencia de la recuperación general.

El punto más delicado aparece en el empleo privado registrado, que en marzo de 2026 mostró una baja interanual del 1%. La actividad puede crecer, pero si esa mejora no se traduce en puestos de trabajo formales, el impacto social queda limitado y la recuperación se vuelve más frágil.

Entre Ríos exhibe así una paradoja productiva: sus cadenas agroindustriales siguen ordenando buena parte del movimiento económico, pero el mercado laboral no arranca con la misma velocidad. La provincia conserva ventajas estructurales en alimentos, granos y proteínas animales; el desafío es convertir esa base en inversión, empleo y mayor estabilidad sectorial.

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