Nacionales Economía

El excedente de $4 billones que el Banco Central no pudo ubicar con precisión

Compartir
Facebook X LinkedIn WhatsApp

Santiago Bausili dijo que la explicación corresponde al Tesoro luego de una licitación que dejó un saldo de fondos superior a los vencimientos inmediatos.

Escuchar este artículo

Listo para escuchar

La consulta sobre el destino de un excedente de $4 billones volvió a colocar bajo observación la coordinación entre el Banco Central y el Tesoro Nacional. El planteo surgió después de una licitación de deuda en la que el Tesoro captó más fondos de los que necesitaba para cubrir vencimientos inmediatos, pero ese saldo no aparecía reflejado con claridad en los depósitos del Tesoro dentro de la autoridad monetaria.

El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, evitó precisar dónde se encontraban esos recursos y sostuvo que se trataba de una pregunta que correspondía responder al Tesoro. La frase con la que buscó quitar dramatismo al episodio, al señalar que el dinero debía estar “en algún lado”, terminó amplificando la discusión pública sobre la trazabilidad de una cifra de gran magnitud.

La operación bajo análisis tuvo como punto de partida una colocación en la que el Tesoro recibió ofertas por $13,98 billones y adjudicó $12,21 billones en efectivo. Como los compromisos a renovar rondaban los $8 billones, el resultado dejó un excedente cercano a $4 billones, equivalente a varios miles de millones de dólares al tipo de cambio financiero vigente.

La duda central no es únicamente contable. En un programa económico que hace de la disciplina fiscal y monetaria uno de sus pilares, la administración de excedentes de caja adquiere relevancia política y financiera. Si el Tesoro capta más pesos de los que vencen, el mercado necesita saber cómo se registran, en qué cuentas quedan alojados y con qué destino operativo se aplican.

Bausili descartó que los fondos hubieran desaparecido, pero no ofreció una explicación concreta sobre su ubicación. Esa respuesta dejó la carga de la aclaración sobre el área económica y abrió un frente sensible para la relación entre el Gobierno, los operadores financieros y los bloques opositores que reclaman mayor información sobre la caja pública.

El episodio también muestra el costo comunicacional de una política de financiamiento que depende de licitaciones frecuentes y niveles altos de refinanciación. Mientras el Gobierno intenta sostener el programa sin asistencia monetaria directa del Banco Central, cualquier zona opaca en el registro de los fondos puede convertirse en un problema de confianza, aun cuando la operación forme parte del flujo habitual del Tesoro.

Etiquetas del artículo