Mendoza Economía

Bianchi recorta personal y expone la tensión financiera del vino mendocino

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La bodega desvinculó a 17 trabajadores mientras avanza en una reestructuración para ordenar pasivos, sostener la actividad y evitar un concurso preventivo.

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La crisis de Bodegas Bianchi volvió a poner en primer plano la fragilidad laboral y financiera de una parte de la vitivinicultura mendocina. La empresa desvinculó a 17 trabajadores en el marco de una revisión interna orientada a adecuar su estructura al escenario que enfrenta el sector.

La compañía informó que las indemnizaciones quedaron disponibles dentro de la normativa laboral vigente y que también ofreció retiros voluntarios como alternativa dentro del mismo proceso. La medida forma parte de una reestructuración iniciada durante el año para ordenar pasivos y evitar un concurso preventivo.

El ajuste laboral llega acompañado por un cuadro financiero exigente. Los registros disponibles muestran que la bodega acumulaba 205 cheques rechazados por $1.623 millones, con una regularización muy limitada, y una deuda bancaria superior a los $17.000 millones distribuida entre varias entidades.

Entre los acreedores financieros aparecen bancos privados y públicos, mientras la empresa busca recomponer liquidez. En ese camino, durante el año vendió una finca histórica ubicada en San Rafael en una operación estimada en torno a los u$s10 millones, destinada a atender compromisos inmediatos.

La reorganización también incluyó asesoramiento financiero y legal especializado. Southern Cone Partners y Ernst & Young fueron contratadas para acompañar el diseño del proceso financiero, mientras que Beccar Varela interviene en la estrategia legal de reestructuración.

El movimiento ocurre además en un momento de cambios internos. Pablo Glöggler dejó la conducción ejecutiva en mayo, en medio de las negociaciones con bancos, proveedores y otros acreedores. Hasta ahora no se informó quién ocupará ese lugar de manera definitiva.

El caso Bianchi se inscribe en un panorama más amplio de tensión para bodegas relevantes de Cuyo. Las dificultades de pago, la necesidad de renegociar deudas y los ajustes operativos muestran que la crisis no se expresa solo en balances: también llega al empleo, a la cadena de proveedores y a la estructura productiva regional.

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