El gobernador Maximiliano Pullaro inauguró el nuevo Centro de Salud del barrio Las Vegas, en Santo Tomé, y utilizó el acto para defender la continuidad de la obra pública santafesina. La Provincia informó una inversión superior a $632 millones para recuperar un edificio que había quedado abandonado, vandalizado y deteriorado. La intervención demandó nueve meses y transformó la estructura existente en un efector de atención primaria para la comunidad.
El Ministerio de Obras Públicas indicó que de la construcción original solo se conservaron las paredes. Los trabajos incluyeron cubiertas nuevas, impermeabilización de losas, renovación de instalaciones eléctricas y sanitarias, pisos, aberturas de aluminio, rejas, terminaciones interiores y exteriores. También se incorporaron un cerco perimetral, accesos y espacios comunitarios. La descripción oficial presenta una reconstrucción integral y no una reparación menor del inmueble recibido.
El centro funcionará de 7 a 14 y brindará medicina general, ginecología, pediatría, clínica médica, odontología, psiquiatría, enfermería y trabajo social. Cuenta con sala de espera, admisión, consultorios, farmacia, áreas de apoyo, sanitarios, depósito de residuos patológicos y sala de máquinas. En el exterior se sumaron juegos infantiles y bicicleteros. El edificio será además sede de la Residencia Interdisciplinaria de Salud Mental Comunitaria.
Trabajadores y vecinos señalaron que la espera para contar con la sede terminada se prolongó durante casi nueve años. Durante ese período, el equipo sanitario continuó prestando servicios en otras condiciones. La inauguración resuelve el componente edilicio, pero la capacidad efectiva dependerá de dotación profesional, turnos, insumos, derivaciones y mantenimiento. Esos indicadores permitirán establecer si la nueva infraestructura amplía cobertura y continuidad asistencial en el barrio. La extensión horaria y la articulación con hospitales de mayor complejidad serán especialmente importantes para evitar que la atención primaria funcione de manera aislada.
Pullaro afirmó que Santa Fe sostiene un ritmo de obra pública inédito pese a las dificultades de la economía nacional y los recortes realizados por otras administraciones. Atribuyó esa capacidad a la austeridad, la eficiencia y la transparencia en el uso de los recursos. La declaración constituye una evaluación política de su gestión. La información difundida sobre este centro no incluyó una comparación completa entre presupuesto original, redeterminaciones, costo final y precios de obras equivalentes. Esa documentación permitiría someter la afirmación de eficiencia a una verificación independiente y no solo a la valoración del Ejecutivo.
El gobernador también vinculó el ahorro provincial con la posibilidad de retomar proyectos paralizados o demorados. El ministro Lisandro Enrico recordó que el inmueble era una estructura inutilizada en un barrio que necesitaba atención. La ministra de Salud, Silvia Ciancio, destacó que el diseño fue trabajado con la comunidad y el equipo sanitario. El intendente Miguel Weiss Ackerley valoró la coordinación con la Provincia para terminar la intervención.
El dato concreto es la apertura de un centro reconstruido con servicios definidos y una inversión declarada de más de $632 millones. La afirmación más amplia sobre el desempeño provincial requiere evaluar el conjunto de obras, sus costos y plazos. En Las Vegas, la prueba inmediata será el funcionamiento cotidiano: profesionales disponibles, consultas atendidas, acceso a salud mental y capacidad de respuesta. La inauguración cierra una larga espera edilicia, pero abre la etapa decisiva de prestación y control público. Informes periódicos del Ministerio de Salud podrían mostrar demanda, tiempos de espera, derivaciones y cobertura de cada especialidad. La comunidad esperó casi nueve años; por eso el estándar de éxito no será únicamente abrir las puertas, sino sostener el equipo y las prestaciones anunciadas durante todo el año. La residencia de salud mental ofrece además una oportunidad para integrar formación profesional y atención barrial. Su continuidad requerirá planificación y supervisión clínica. La comunidad podrá verificarlo con el uso.