El Sindicato Petrolero, Gas Privado y Energías Renovables de Santa Cruz inició un paro general que paralizó la actividad en los yacimientos de la provincia. La medida responde a bajas de contratos, falta de tareas y despidos que el SIPGER considera una amenaza para cientos de puestos. Los trabajadores mantienen además presencia en los accesos como parte de una protesta extendida a toda la operación hidrocarburífera santacruceña.
El conflicto se activó después de que Patagonia Resources se negara a reincorporar personal y avanzara con recortes contractuales. El sindicato, conducido por Rafael Güenchenén, afirmó que otras operadoras adoptaron decisiones semejantes. La reducción de equipos dejó a trabajadores sin tareas efectivas y, en varios casos, terminó en cesantías, una secuencia que llevó al gremio a reemplazar reclamos parciales por una paralización total.
Güenchenén sucedió en la conducción sindical a Claudio Vidal, actual gobernador de Santa Cruz. Bajo la nueva conducción, el SIPGER planteó que no aceptará una detención encubierta de la producción ni un vaciamiento progresivo de la cuenca. El reclamo exige que las compañías expliquen sus niveles de inversión, la continuidad de los proyectos y el destino de los contratos que sostienen cada equipo de trabajo.
La protesta no se limita a las reincorporaciones reclamadas a Patagonia Resources. El gremio busca respuestas para operarios afectados por recortes de distintas empresas y vincula la estabilidad laboral con la existencia de tareas concretas. Desde esa perspectiva, mantener un contrato sin actividad suficiente tampoco ofrece una solución duradera si los equipos siguen reduciéndose y no aparecen nuevos frentes productivos.
El SIPGER incorporó un pedido específico a YPF: iniciar con urgencia trabajos de remediación ambiental y abandono de pozos, con prioridad para la contratación de mano de obra local. Esa propuesta intenta convertir obligaciones pendientes en actividad capaz de sostener empleos. Su ejecución, sin embargo, depende de que la operadora defina proyectos, plazos y contrataciones que todavía no fueron detallados.
El desenlace queda sujeto a una negociación sobre reincorporaciones, contratos e inversiones. Mientras no haya compromisos verificables, el sindicato mantiene el paro y la presencia en los accesos. El hecho confirmado es la interrupción general de los yacimientos; la cantidad exacta de despidos y de puestos en riesgo no fue cuantificada, por lo que la referencia a cientos de empleos permanece como una advertencia gremial y no como un listado cerrado.