El endeudamiento dejó de ser, para las pequeñas y medianas empresas santafesinas, una dificultad que pueda explicarse solamente por las decisiones de cada firma. El presidente de APYME Santa Fe, Mario Galizzi, sostuvo que la combinación de crédito escaso, costos en aumento y retracción del mercado interno formó una “deuda sistémica” que amenaza la continuidad de la producción. Su planteo desplaza el problema desde los balances particulares hacia el funcionamiento del conjunto de la economía.
La expresión describe una cadena que comienza tanto en las empresas como en los hogares. Cuando una parte creciente de los ingresos familiares se destina al pago de intereses, queda menos dinero para comprar bienes y servicios; esa contracción vuelve directamente sobre las pymes, cuya actividad depende en gran medida del consumo interno. El endeudamiento de unos, en esa lectura, reduce las ventas de otros y amplía las dificultades para cumplir nuevas obligaciones.
Sobre ese mercado debilitado se acumulan las condiciones que frenan la inversión. Galizzi enumeró tasas de interés elevadas, mayores costos de los servicios y la logística, y reglas cambiantes que impiden planificar a largo plazo. También señaló que la apertura económica expone a las empresas locales a productos fabricados en países donde la producción o el transporte reciben distintos niveles de subsidios, una competencia que considera desigual.
El impacto ya no se limita a proyectos postergados. El dirigente vinculó este escenario con cierres de empresas y aumento del desempleo, dos movimientos que vuelven a reducir el poder de compra y profundizan el círculo de menor consumo. Aunque destacó que el empresario pyme mantiene voluntad de invertir, afirmó que esa decisión necesita previsibilidad y acceso a financiamiento, no solo iniciativa individual.
Dentro de esa secuencia, el embargo de una cuenta corriente aparece como un punto de ruptura. Galizzi advirtió que, cuando una pyme pierde la disponibilidad de su cuenta, puede dejar de pagar salarios y compromisos con proveedores, quebrando la cadena de pagos que sostiene su operación cotidiana. Una medida destinada a cobrar una deuda puede así precipitar el cierre de la unidad productiva de la que depende ese mismo repago.
APYME Santa Fe respondió a esa presión con asesoramiento jurídico para empresarios y trabajadores que buscan renegociar obligaciones y proteger su patrimonio. La entidad propone que la negociación no se realice de manera aislada, porque considera que una acción colectiva modifica la relación de fuerzas frente al sistema financiero. Ese acompañamiento funciona como contención inmediata, mientras el reclamo de fondo apunta a recuperar instrumentos de crédito y planificación.
Galizzi enlazó esa demanda con la infraestructura de conocimiento de la provincia. Recordó el reconocimiento internacional de dos empresas vinculadas con la Universidad Nacional del Litoral y el Polo Tecnológico como resultado de décadas de inversión científica y cooperación público-privada, y advirtió que los recortes en ese sistema también afectan el desarrollo pyme. El planteo que queda abierto, por lo tanto, no se reduce a refinanciar deudas: exige discutir cómo sostener simultáneamente mercado interno, crédito, ciencia y producción.