Maximiliano Pullaro encabezó en Venado Tuerto el acto por el 162° aniversario de la Policía de Santa Fe y utilizó la ceremonia para reivindicar su política de seguridad. Afirmó que la provincia pasó de una situación dominada por narcotráfico y violencia a un escenario de mayor control. El discurso combinó reconocimiento institucional, balance de gestión y cifras oficiales que deberán conservar su carácter atribuido.
La conmemoración recordó la entrada en vigencia, el 31 de agosto de 1864, del Reglamento de Policía Urbana y Rural. Aquella norma creó el cargo de jefe de Policía en la capital provincial y estableció jurisdicción y competencias. Pullaro definió la tarea policial como la protección de la vida y los bienes, y agradeció la lealtad de la fuerza. El aniversario ofreció así un marco histórico para proyectar el mensaje actual del Ejecutivo.
El gobernador sostuvo que al asumir encontró una provincia sitiada por el narcotráfico, el delito y la violencia. Según su explicación, la respuesta surgió de la coordinación entre los poderes del Estado y de un método de intervención sostenido. Atribuyó a ese plan una reducción superior al 75 % de los homicidios en Rosario y afirmó que el delito provincial bajó aproximadamente al 20 % de niveles anteriores. Son datos expresados por la autoridad política; la publicación no incluye series, períodos, fuentes estadísticas ni metodología comparativa.
La frase de que Santa Fe pasó de ser la provincia más violenta a la más segura resume el posicionamiento del gobernador, pero no constituye por sí sola un ranking nacional comprobado. Para verificar una comparación entre provincias harían falta tasas por población, criterios homogéneos, períodos equivalentes y registros oficiales consolidados. La caída de homicidios en Rosario, si se confirma con series comparables, representa un indicador central, aunque no agota delitos patrimoniales, violencia interpersonal o percepción ciudadana.
El ministro de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni, destacó el reequipamiento policial: patrulleros, camionetas, motos, un helicóptero, chalecos, uniformes, armas y municiones. También mencionó cuatro concursos de ascenso destinados a regularizar la carrera antes de finalizar la gestión. Esas medidas muestran inversión material y organización interna. Su impacto deberá evaluarse por despliegue, mantenimiento, capacitación, transparencia en promociones y resultados operativos, no solo por la adquisición de recursos.
El jefe policial Luis Maldonado vinculó legitimidad con decisión, profesionalismo, honestidad, responsabilidad y respeto por las garantías constitucionales. El intendente Leonel Chiarella destacó la articulación con fiscales y autoridades, el encarcelamiento de líderes criminales y las medidas para impedir conducción delictiva desde cárceles. Ambos discursos amplían la explicación oficial, aunque la efectividad y legalidad de cada política requieren controles judiciales, administrativos y estadísticos independientes.
El seguimiento debe separar tres planos: evolución de homicidios, conjunto del delito y desempeño institucional de la Policía. Corresponderá comparar cifras oficiales por año y territorio, medir denuncias y esclarecer qué período sustenta los porcentajes. Las tasas deberán calcularse sobre población y diferenciar Rosario, otros departamentos y el total provincial. Una caída desde un año excepcionalmente violento puede ser significativa y, al mismo tiempo, requerir varios períodos para consolidarse. También habrá que observar controles internos, uso de la fuerza y garantías. El reequipamiento necesita registros de asignación y mantenimiento para establecer si mejora capacidad operativa de manera sostenible. La noticia es una reivindicación política respaldada por indicadores citados en un acto oficial; no una certificación definitiva de que Santa Fe encabeza todos los parámetros de seguridad. Esa cautela permite reconocer una reducción relevante sin convertir el discurso en medición exhaustiva. El balance futuro deberá combinar seguridad ciudadana con calidad institucional, porque la eficacia policial no puede separarse de legalidad, profesionalización y rendición de cuentas. La continuidad de la tendencia será tan relevante como la magnitud inicial de la caída.