Axel Kicillof convocó en La Plata a intendentes y funcionarios del Movimiento Derecho al Futuro para ordenar una construcción política que ya no se limita a la gestión bonaerense. La reunión, prevista para las 16.30, tiene como objetivo revisar el escenario posterior a los últimos movimientos del peronismo, establecer prioridades territoriales y definir cómo el espacio del gobernador llegará a 2027 con una estructura propia, capacidad electoral y una estrategia nacional reconocible.
El encuentro se realiza después del acto encabezado por Máximo Kirchner en Lanús y de una conversación compartida por Kicillof, Sergio Massa y otros referentes del PJ alrededor del Presupuesto 2027 y la continuidad de las PASO. Esa secuencia refleja una tensión central: el gobernador participa de negociaciones generales para sostener un frente común, pero al mismo tiempo acelera una organización diferenciada que compite por liderazgo, cuadros y representación dentro del mismo peronismo.
Las primarias aparecen como posible mecanismo de arbitraje. Distintos sectores consideran que las PASO podrían ordenar candidaturas presidenciales, provinciales y legislativas sin imponer una definición desde una sola conducción. La discusión, sin embargo, depende de lo que ocurra con el sistema electoral nacional y de los acuerdos que el peronismo logre construir. Para el MDF, defender las primarias también significa conservar una vía institucional para disputar poder frente al kirchnerismo y al Frente Renovador.
El otro asunto de impacto inmediato es la reelección de los intendentes bonaerenses. Kicillof y sus principales funcionarios respaldan una modificación de la ley que limita los mandatos consecutivos, pero el cambio necesita votos en la Legislatura y no genera una posición uniforme dentro del oficialismo. Para muchos jefes comunales, la norma define su continuidad personal; para el gobernador, también condiciona la estabilidad de la red territorial sobre la que descansa su proyecto.
La construcción del MDF busca además salir de la provincia. Kicillof tiene prevista una visita a Jujuy y nuevas actividades con dirigentes de otros distritos, como parte de un intento por presentarse como alternativa al Gobierno nacional. El desafío es evitar que la expansión se reduzca a una sucesión de actos o contactos individuales: una proyección presidencial requiere referentes locales, organización, programa y capacidad para intervenir en conflictos políticos que exceden la agenda bonaerense.
Desde el kirchnerismo cuestionan precisamente esa capacidad de ampliación. Voces de ese sector describen al gobernador como encerrado en reuniones con su núcleo propio y contrastan esa dinámica con los contactos federales de Máximo Kirchner en San Juan, La Rioja, Entre Ríos y Chaco. La crítica busca instalar que el MDF habla de apertura mientras consolida un círculo interno; la respuesta implícita del kicillofismo es que una estructura propia resulta indispensable para negociar sin subordinación.
La relación con el sector conducido por Cristina Kirchner atraviesa un momento complejo. Dirigentes camporistas vinculan el deterioro con compromisos que consideran incumplidos después del Congreso partidario, mientras el entorno de Kicillof intenta preservar canales de diálogo sin abandonar su autonomía. El conflicto no es únicamente personal: incluye la distribución de candidaturas, la conducción del PJ, el vínculo con los intendentes y la definición de quién representará al peronismo frente a Javier Milei.
La reunión deberá producir algo más que una fotografía de respaldo. El MDF necesita fijar responsables, calendario de expansión, posición sobre las PASO y las reelecciones, y un método para convivir con los otros socios del frente. Si logra traducir esas decisiones en organización, Kicillof podrá llegar a 2027 con mayor capacidad negociadora; si la estructura se limita a su base bonaerense, la construcción nacional quedará expuesta a la crítica que hoy formula el kirchnerismo.