La política porteña volvió a moverse alrededor de una hipótesis que ordena a la vez al PRO y a La Libertad Avanza: la posibilidad de reeditar una alianza en la Ciudad de Buenos Aires. Jorge Macri dejó abierta esa puerta mientras prepara su camino hacia un nuevo mandato y busca evitar que la competencia entre espacios cercanos termine favoreciendo al peronismo.
El jefe de Gobierno planteó que no debe descartarse un entendimiento con los libertarios y ubicó la discusión en un marco de contraste con el kirchnerismo y el justicialismo. Su mensaje apunta a presentar la eventual coalición no solo como una ingeniería electoral, sino como una forma de impedir un regreso político que considera perjudicial para la Ciudad.
La estrategia también tiene una dimensión interna. Macri procura sostener el liderazgo del PRO porteño y, al mismo tiempo, empujar una negociación que pueda derivar en una candidatura común o en un mecanismo de competencia dentro de un frente más amplio. En ese escenario, la Ciudad aparece como un laboratorio de convivencia entre el macrismo local y el espacio libertario.
La relación legislativa reciente ofrece un antecedente concreto. El oficialismo porteño y La Libertad Avanza compartieron votos en iniciativas como los cambios a la ley contra los cuidacoches ilegales, la ampliación presupuestaria de 2026 y el acompañamiento a herramientas de incentivo económico como el RIGI y el RIMI de la Ciudad. Ese intercambio muestra que la afinidad política ya tuvo traducción parlamentaria.
Del lado libertario, sin embargo, las definiciones siguen abiertas. Karina Milei reunió a legisladores porteños, equipos técnicos y a la conducción del bloque local para avanzar en el armado territorial y en una plataforma propia. Entre los temas planteados por ese espacio aparecen la basura, la circulación afectada por barreras ferroviarias y el desarrollo pendiente del sur de la Capital.
El cierre del rompecabezas dependerá de nombres, método y oportunidad. Mientras el PRO busca conservar el control de la Ciudad, La Libertad Avanza evalúa cómo capitalizar su crecimiento sin quedar subordinada a una estructura ajena. La negociación porteña, por eso, no solo anticipa una elección local: también mide hasta dónde puede llegar la convergencia entre dos familias políticas que comparten adversarios, pero compiten por el mismo electorado.