La Federación Industrial de Santa Fe volvió a confrontar con el ministro de Economía, Luis Caputo, después de que el funcionario descalificara a economistas y referentes preocupados por la situación de la industria argentina. Fisfe difundió un comunicado de rechazo y pidió que el debate abandone los agravios para concentrarse en políticas de desarrollo. La entidad provincial no anunció una ruptura con el Gobierno nacional: ratificó su disposición a sostener un diálogo institucional bajo otras condiciones.
La respuesta se originó en una exposición de Caputo ante agentes del mercado. Allí defendió el rumbo económico y la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, y cuestionó a quienes sostienen que el crecimiento de actividades como el agro perjudica a la industria. El ministro utilizó una expresión insultante para referirse a esos planteos y afirmó que entre 2011 y 2023 la actividad industrial cayó un 10% pese a los subsidios aplicados durante ese período.
Fisfe evitó responder con una discusión histórica sobre los subsidios y concentró su réplica en el presente productivo. Señaló una combinación de caída de actividad, pérdida de competitividad, incremento de costos e incertidumbre para invertir y sostener empleos. La federación sostuvo que advertir sobre esos problemas forma parte de la responsabilidad de quienes representan al sector y que desacreditar esas voces no resuelve ninguna de las dificultades enumeradas.
El comunicado también defendió la función económica de la industria. La entidad destacó su aporte al empleo de calidad, la innovación, la agregación de valor y el fortalecimiento de las economías regionales. Desde esa perspectiva, reclamar una estrategia industrial no equivale a negar el crecimiento agropecuario, sino a pedir que la política económica contemple la articulación entre actividades y los efectos que los costos y la competencia tienen sobre las plantas existentes.
La federación reclamó respeto incluso cuando existan diferencias con las medidas nacionales y propuso que el intercambio se base en datos objetivos y búsqueda de consensos. Su frase de cierre contrapuso los agravios con la necesidad de políticas que impulsen producción, inversión y trabajo. El planteo desplaza la discusión desde la forma de las declaraciones de Caputo hacia una pregunta concreta: qué instrumentos de desarrollo está dispuesto a discutir el Gobierno con las organizaciones industriales.
Fisfe mantuvo abierta la vía institucional y convocó tanto al sector público como al privado a participar. El próximo paso dependerá de si el Ministerio de Economía responde al diagnóstico y habilita una mesa sobre competitividad, costos e inversión, o si la controversia permanece limitada al intercambio verbal. Para la industria santafesina, la medida del diálogo no será la moderación del lenguaje por sí sola, sino la aparición de políticas verificables para sostener actividad y puestos de trabajo.