El Concejo Deliberante de Castelli aprobó por unanimidad la declaración de necesidad de sancionar una Carta Orgánica Municipal. La decisión constituye un paso formal hacia la autonomía local y respalda la iniciativa promovida por el intendente Francisco Echarren. El objetivo anunciado es que la comuna pueda definir un régimen institucional, económico y normativo propio, con reglas adaptadas a sus características.
El planteo procura ampliar el margen municipal para adoptar decisiones en áreas como desarrollo urbano, ambiente, salud y régimen tributario. En la actualidad, los 135 partidos bonaerenses se rigen por la Ley Orgánica de las Municipalidades, un marco común que no les permite dictar un estatuto local. Castelli pretende convertirse en el primer municipio de la provincia con una Carta Orgánica propia.
Echarren presentó la autonomía como una herramienta para acercar las decisiones públicas a los vecinos y mejorar la capacidad de gestión de la ciudad. Tras la votación, destacó el respaldo unánime del cuerpo deliberativo y sostuvo que el proceso coloca a Castelli ante una oportunidad institucional inédita. Esa valoración expresa la posición del intendente y de los concejales que acompañaron la declaración.
La aprobación no equivale todavía a la sanción de la Carta Orgánica. El recorrido contempla una convocatoria electoral para elegir convencionales, quienes tendrán la tarea de debatir y redactar el estatuto. La elección, la conformación de la convención y la discusión del texto abren una secuencia que podría demandar años antes de producir una norma local plenamente vigente.
La iniciativa se apoya en el artículo 123 de la Constitución Nacional, incorporado en la reforma de 1994. Esa disposición reconoce la autonomía municipal y encarga a cada provincia asegurar su alcance en los órdenes institucional, político, administrativo, económico y financiero. Su aplicación en Buenos Aires es materia de una controversia jurídica e institucional de larga duración, por lo que el avance de Castelli podría proyectarse más allá del distrito.
El hecho concreto es, por ahora, la declaración unánime de la necesidad de dictar la Carta. Quedan pendientes la convocatoria, la elección de convencionales, la redacción y la aprobación del texto, además de los posibles debates sobre su encuadre dentro del ordenamiento bonaerense. La autonomía buscada no está consumada: comenzó un procedimiento político e institucional cuyo alcance definitivo dependerá de esas etapas posteriores.