Yamil Santoro sostuvo que la opinión pública de la Ciudad de Buenos Aires se desplazó hacia la centroderecha y que hoy valora una agenda de orden, seguridad y responsabilidad fiscal. El dirigente y exlegislador presentó esa lectura como una explicación del clima político porteño. No citó en la entrevista un estudio electoral específico que permita medir la magnitud del cambio que describió.
Según su análisis, el nuevo escenario da mayor respaldo a políticas contra los cuidacoches informales, la ocupación del espacio público y distintos problemas de seguridad. También afirmó que el PRO comenzó a recuperar su identidad original después de una etapa condicionada por lo que llamó una culpa progresista. Esas definiciones expresan su interpretación partidaria y no una plataforma oficial acordada.
Santoro relativizó la importancia de los pactos políticos para una eventual reelección de Jorge Macri. Señaló que la continuidad del jefe de Gobierno dependerá principalmente de la gestión cotidiana y de sus resultados. A su juicio, el oficialismo porteño recuperó impulso al ordenar su agenda alrededor de la disciplina fiscal y de prioridades concretas para quienes viven en la Ciudad.
Al revisar la última competencia electoral, consideró que el PRO diseñó una estrategia poco inteligente porque fuerzas de una misma coalición terminaron enfrentándose entre sí y contra el gobierno distrital. El dirigente observó además una creciente coincidencia parlamentaria entre el PRO y La Libertad Avanza, aunque esa aproximación legislativa no define por sí sola una alianza electoral para 2027.
En ese marco, defendió las PASO como un mecanismo capaz de renovar los espacios y ordenar diferencias internas. No descartó que el PRO compita en una primaria con La Libertad Avanza si el partido libertario presenta un candidato que considere serio. Su planteo es una posición política; no constituye una convocatoria formal, un acuerdo entre autoridades partidarias ni un calendario electoral aprobado.
Santoro cerró su intervención poniendo el avance general del país por encima de la disputa entre dirigentes. El argumento combina una reivindicación de la identidad de centroderecha con una apertura a la competencia interna. La definición de candidaturas, alianzas y reglas para la próxima elección porteña sigue pendiente y dependerá de decisiones posteriores del PRO, La Libertad Avanza y los organismos electorales.